DANZA PARA CABALLOS

En “Danza para caballos” la poeta brasileña Ana Estaregui recorre la naturaleza, los cuerpos, la casa y el lenguaje para explorar las formas en que habitamos el mundo. Traducción de Sergio Ernesto Ríos.

octubre 24, 2026

Por Ana Estaregui

30.

en los ideogramas chinos

existe un carácter correspondiente

a lo que no existe

la imagen evocada por su dibujo

puede ser traducida por la figura

de un danzante

también puede significar

no, ningún, nada, aún no,

ausente, vacío

el carácter traducido por

lo que existe

está compuesto por dos partes:

luna y mano

en las versiones antiguas

aparece como una mano agarrando la luna

y también puede significar

tener, poseer, apropiarse, haber

estar presente, aparecer,

lo que está ahí

el carácter traducido por

nunca

designa un pájaro

que sale a volar en el cielo

y no vuelve más

también puede querer decir

no, nunca, poco,

cesar, ausencia, vacío

31.

la casa estaba abierta a la luna

y no había espacios donde

no estuviera

digo casa, pero era un balcón

una terraza de madera

sobre la montaña

la casa se convirtió en una bicicleta

y ahora se desliza por la superficie

sobre la tierra somos una cosa:

casa, bicicleta, muchacha

todas tenemos una misma baranda

y los pies que casi no tocan el suelo

tenemos la estructura flexible

estamos listas para el temblor, cuando llegue

algunos objetos caerán

otros continuarán intactos

32.

medir el alféizar

saber cuántos codos

caben

en este territorio de aire

medir la distancia de las rodillas

al suelo

donde choca el agua, la marca

medir los cedros

los espectros

los puntos ciegos del jardín

gigante, el cielo

medir los agujeros de luz

dentro del cesto

el tamaño del sonido

el peso bruto de la madera

33.

                                        Estas hojas que se estremecen en la tarde

                                        no saben que danzan

                                        alrededor del universo

José Tolentino Mendoça

giran los planetas y todos los cuerpos luminosos

giran las abejas obreras y los gatos en celo

giran todos los tornados remolinos y vendavales

giran las partículas de polvo en la rendija de luz del cuarto

giran las hojas secas, polen, pistilos

cuando se desprenden de los árboles

en dirección al suelo

34.

no buscar más

que la propia cosa

y acoger entonces el misterio

por el aprendizaje bruto de la mirada

que no aprehende, nunca

domesticar las fuerzas

la casa el techo las ventanas

de vidrio

las uñas que descascaran las peras

no hacer de ellas muñecas

pequeños soldados de cera

y menos aún comprender

de dónde vienen sino solamente bordearlas

como una voz que rasura la grama

a una cierta distancia

adivinando sus contornos

35.

nos entendemos mejor

en el silencio

tú me miras y ya sé

por la ceja

por las arrugas de la frente

y los animales que veo cruzar tus ojos

cuando hay un poema

que surge en el desayuno

pan y café negro

yo leo tú lees

—bonito.

—bonito.

36.

la palabra esperanza

está vacía

no hay siquiera

un ruido de corte

una copa que se haga

añicos en el aire

hace falta llenarla

pasto pasto

dejar las hierbas

dejar el agua

37.

ahora, al animal

cuerpo espacio en trance

las distinciones entre

quien come

quien es devorado

quien adormece o despierta para ver

ya no existen

existe solamente el acto de comer

somos aquí el altiplano sin nombre

y por un tiempo

nos olvidamos del gran hueso de la cabeza

y de todo lo que en él ya fue calcáreo

tierra algodón y tuétano

tachamos las horas y los dientes al hablar

al hablar, nos volvemos las horas

de las que están hechas las noches

cuando recogen las piedras

y cómo hablan las piedras

contra la tempestad

una detrás de otra

una detrás de otra

Traducción de Sergio Ernesto Ríos

Ana Estaregui (Sorocaba, Brasil, 1987). Graduada en Artes Visuales y maestra en Literatura y Crítica Literaria por la PUC-SP. Es autora de los libros Chá de Jasmim (Editora Patuá, 2014), Coração de boi (7letras, 2015) y Dança para cavalos (Editora Fósforo, 2022). Aparece en la antología Uma alegria estilhaçada, poesia brasileira 2008-2018 (Escamandro & Macondo, 2020), de Gustavo Silveira Ribeiro. En 2018 recibió el Prêmio Governo de Minas de Gerais de Literatura en la categoría de poesía. Actualmente realiza talleres de creación poética.

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