Por Gilma Luque
Notas sobre El libro de las hermanas (Anagrama, 2025)de Amélie Nothomb.
“Una carta de amor es un texto sagrado. Como tal no es el lugar en el que revelar lo que no puede revelarse. Mucha gente confunde declaración de amor y confesión.”
El primer libro que leí de Amélie Nothomb fue Metafísica de los tubos (Anagrama, 2001) en el año 2006. No recuerdo cómo llegó a mis manos, pero recuerdo que me impresionó. Narra los primeros años de una niña, quien se autoproclama Dios hasta que encuentra el sentido de la vida en el placer. El narrador entra en la conciencia de esta novata y nos deja saber lo que ve y cree del mundo. Nothomb tiene el don de la verosimilitud, o quizá decidió que la imaginación y la experiencia la llevaran a lugares insospechados y nada comunes. Así, al leerla vivimos el sueño de la ficción. Mis libros preferidos son aquellos que tienen algo de autobiográfico. Es interesante cómo reinventamos lo vivido para hacerlo literario. El sabotaje amoroso (Anagrama, 2003) es la historia de la misma niña, un poco más grande, que deja Japón, pues su padre es un diplomático que cambia constantemente de residencia. Trata de los tres años (de los cinco a los ocho) en que vivió en China y el tema es el primer amor, tormentoso como casi todo lo primero. Otra vez lo interesante es el universo que aparece desde el punto de vista de una niña, su relación con lo que la rodea, que incluso deja fuera (no del todo) la realidad del mundo. En La biografía del hambre (Anagrama, 2006)vemos a esa niña de ocho años mudarse a Nueva York y años después a Bangladesh. Es a los quince años que se vuelve anoréxica, enfermedad que la acompaña un tiempo, aunque su hambre también es de lenguaje, de conocimiento. En Estupor y temblores (Anagrama, 2004) una mujer de 22 años regresa al Japón de sus nostalgias, Amélie empieza a trabajar en una compañía muy importante de Tokio: trabajos absurdos, repetitivos, humillaciones, superiores prepotentes… En fin, la lista de libros de Nothomb es larguísima, ya que publica una novela por año. Escribir parece una obsesión para ella, pero quizá sea un mero oficio, un placer o una forma de ser.
En el año 2022 publicó El libro de las hermanas, pero no fue sino hasta el 2025 que se tradujo al español. Leí un fragmento en Kindle, que me fascinó. Pasaron muchas cosas en mi vida desde el año pasado y el libro se quedó ahí, abierto en algún lugar. No fue sino hasta que lo mencionó una amiga en las redes que fui por él y lo termine de leer. Nothomb tiene una manera de escribir que atrapa, incomoda y seduce. Es directa, clara, tan clara que lo imposible deja de serlo en su universo.
Así Nora y Flaurent se enamoran perdidamente una vez que se ven y casi para siempre. No les importa nada más en el mundo. La gente cree que pasará, que es la infatuación del comienzo, pero el tiempo pasa y ellos siguen en el idilio amoroso. “Tengan un hijo”, dicen los otros, ya se les pasará la pasión. Nace Tristane, una niña muy lista, que aprende muy pronto a no estorbar. Los padres continúan en su furor amatorio y dejan que esa niña tan bien portada crezca sola, es decir, sin su cariño. La niña aprende a leer, escribir, reflexionar y decidir cosas fundamentales antes de los cuatro años. La gente dice que es raro que sigan amándose tan profundamente esos dos, quizá con otro hijo. Tristane necesita una hermanita. Nace Laetitiae y entonces la hermana mayor conoce el amor absoluto. Es ella, con seis años, quien se encarga del bebé: comidas, pañales, educación y compañía. Sobre todo eso: no le permite vivir la soledad que ella había experimentado. En la vida de esas dos niñas pasan muchas cosas, incluso eso que llaman destino. La hermana pequeña encuentra la vocación muy pronto, quiere tener un grupo de rock, es muy buena con la guitarra. No hará nada más y lo hará muy bien, creció creyendo en sí misma, llena del amor de su hermana mayor, quien, a pesar de ser muy inteligente, se sabe sin chispa. Lo que Tristane debe buscar es amor propio. Se va a París a los 18 años a estudiar. Puede dejar a la hermana porque confía en ella y en el amor entre ambas. No es como el amor de sus padres, a quienes sigue sin importarles el mundo. Ellas se aman tanto que no tienen que demostrarlo. Sólo se ven los fines de semana, aún así se escriben cartas. Hay amores que resisten el fuego, que se planean o que dejamos que sucedan. Son pocos, pero suficientes.
El amor de los hermanos nos salva, de eso no tengo duda. A mí me tocó ser la menor y pude vivir con el amor de O, mi hermano mayor, y ser feliz porque él está en mi vida.
Amélie Nothomb una vez más nos deja ver que no hay historias pequeñas, que el oficio crea ficciones espectaculares, que hablar de lo que importa es fundamental en la escritura. Con esta novela volvemos a algunas obsesiones de la autora: la importancia de la primera infancia, la conciencia de uno mismo, el primer amor (y el amor para siempre), la importancia de los hermanos en la vida, las anorexia como respuesta a un malestar casi metafísico y la conquista de lo propio.
Gilma Luque (Ciudad de México, 1977) es autora de Hombre de poca fe (Mondadori, 2009), Mar de la memoria (Ediciones B, 2014), Obra negra (Almadia, 2016) y El hombre en el jardín (Hachette, 2025), entre otros libros. Fue miembro del Sistema Nacional de Creadores del año 2020 al 2023.
Fotografía: UMUT DAĞLI | Pexels.


