Por Francisco J. Serrano
Cuando me pongo este traje
dejo mi corazón en los vestidores
y en su lugar pongo un puño de hierro.
Sonrisa de terciopelo, dientes de acero:
«El cliente siempre tiene la razón» (y a veces no).
Debe estar lo caliente bien caliente,
y lo frío hasta el tronco bien helado.
Mesero nuevo, hola, bienvenido:
aquí vas a ganar para pagar tu casa;
vas a ganar para que pagues todo:
los útiles, la cuota del colegio de tu hijos;
tu carne asada, tus cervezas y el chivo,
todo saldrá de aquí, de las propinas.
Mi trabajo es que tú trabajes bien;
pero si no te importa mi trabajo,
tampoco a mí me va a importar el tuyo.
Te puedo tolerar si te equivocas;
que llegues tarde allá de vez en cuando;
el día que yo sepa que te pasas de listo con un cliente,
y al otro día no tienes trabajo,
seré yo el responsable de correrte.
¿Te gustaría ser el rey de este lugar?
Llega a tiempo al trabajo; apréndete el menú;
haz las talachas que te corresponden;
concéntrate en el jale y haz equipo.
Crees que vas a ganar algo con grillarme;
cuestionarme o meterme en tus argüendes,
te aclaro que el sartén por el mango lo tengo yo.
Ve y cuéntale de todos mis vicios al gerente;
y métele de paso más veneno:
lo que digas y es cierto ya lo sabe
y lo que inventes ya se lo dijeron antes.
Francisco J. Serrano escribió los libros de poesía Bóreas y el sol y Plaza de la luz, publicados por Posdata Editores. Su obra aparece en la antología Sextinas. Pasado y presente de una forma poética, editada por el sello español Hiperión. Es miembro del grupo de improvisación musical y poética Rib Eyes Band. Conserje.
Foto: Sofía Marquet | Pexels



