Codas, de Jesús Munárriz

Al llamar Codas a estas composiciones poéticas brevísimas, Jesús Munárriz se salva de la discusión de nombraros haikús o senryuus, en la que suelen enfrascarse los aficionados a componer estas formas orientales

enero 13, 2026

Al llamar Codas a estas composiciones poéticas brevísimas, Jesús Munárriz se salva de la discusión de nombraros haikús o senryuus, en la que suelen enfrascarse los aficionados a componer estas formas orientales. Y con la intuición y sensibilidad de quien ha dedicado su vida a escribir, traducir poesía y dirigir la Editorial Hiperión, el poeta usa con libertad, elocuencia y humor el recurso de la brevedad de la poesía japonesa para reunir estas triadas de versos donde sobresale el sentido del humor y la agudeza. Donde pone el ojo pone el poema. Jesús Munárriz ha publicado el libro Algunas codas (La Garúa Libros, Barcelona, España, 2025). Compartimos con los lectores de Posdata una breve selección de esos versos:

CODAS

Por la ventana
los que tiran la casa
se van tras ella.

Unos milenios
sin humanos, y el mundo
se repondría.

Al otro barrio
se llega más deprisa
motorizado.

Los suplementos,
mientras informan menos,
propagan más.

Mira esa piedra:
ni disfruta ni sufre,
sólo resiste.

¡Mierdas de perro!
¿Pisarlas trae suerte?
¡Mierdas de amos!

«Así es la vida»
apretando el garrote
dijo el verdugo.

Es preferible
enemigo a las claras
que falso amigo.

¿Venden su cuerpo?
Solamente lo alquilan
unos minutos.

Unos la tienen
grande y otros pequeña
(la inteligencia).


Esta colaboración llegó gracias a la amistad de Francisco J. Serrano con el autor.

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