Por Alfredo García Valdez
KID PRO QUO
Tarda uno en comprender hasta veinte años:
la pregunta banal que cobra peso
es piedra de molino atada al seso,
viga que puebla el ojo con engaños.
Si la respuesta está en los entrepaños
del tiempo, o en la médula del hueso,
lo luengo y lo complejo del proceso
no varía, y son los mismos daños.
Nunca te alcanzará la maestría
de vivir; los oficios de la muerte
darán un simulacro de respuesta.
Pregunta de altanera cetrería
que toca el exorcismo de la suerte
por el cual esta vida nos fue impuesta.
HABERES Y CADÁVERES
De la brutalidad del pensamiento médico
no hablo, pues la praxis es más que suficiente.
Sideral, el estetoscopio tienta y presiente
millares de cadáveres de un poema védico.
Sanguinario crepúsculo, y el fanal ortopédico
que busca un hombre para asesinarlo. Sapiente
escepticismo que duda, mas no se arrepiente
y al fin se justifica con un candor ascético.
Rechazados de las escuelas de medicina
no arman filas de choque en los campos del narco,
son los torturadores, si no los cocineros.
Mientras tanto, con voz carrascalosa, cansina
dictan una sentencia de muerte, con el parco
aplomo del verdugo que reclama sus fueros.
Poeta y ensayista. 1964-2022. Fue editor en el FCE y colaborador de Aquí Vamos, Casa del Tiempo, Deslinde, El Cuento, El Semanario Cultural, La Jornada Semanal, Los Universitarios, Sábado, Tierra Adentro y Vuelta. Becario del INBA, en ensayo, 1991; del FONCA, 1992, y del FOECA-Coahuila, en cuento, 1999.
Foto: Alexander Zvir | Pexels.



