Mecedoras y la máquina Butler-Ruyer

A partir de una fotografía tomada al azar y un ensayo de Raymond Ruyer, Noel Zavala entrelaza filosofía, tecnología e imagen para cuestionar nuestras ideas sobre la reproducción, la conciencia y la automatización.

agosto 6, 2026

Por N. Zavala

Cierta noche, camino a casa, esta imagen hizo que me detuviera y rápidamente hice una captura. Recordaba haber leído algo exactamente así, hacía poco. Entre fotocopias, lo encontré, era el párrafo introductorio de El misterio de la reproducción y los límites del automatismo, un ensayo de Raymond Ruyer, que comienza de esta manera:

“Samuel Butler observa los camisones nocturnos del dueño y la ama de casa secándose sobre el tendedero en el jardín vecino. El año siguiente se da cuenta de que se ha agregado una camisa de dormir tamaño infantil. Un observador superficial podría llegar a creer que los dos camisones han engendrado un tercero. Cometemos un error similar, dice Butler, cuando damos por hecho que los cuerpos de los padres han producido al bebé.”

Ruyer, apoyándose en Butler, propone que los cuerpos de los padres no son la causa original del cuerpo del menor, sino, cada uno, un modelo hacia el cual el nuevo cuerpo se diseña: “La reproducción a través de las generaciones es siempre, en realidad, gemación demorada. Somos los gemelos de cada uno de nuestros padres”.

Ambos filósofos ven en la reproducción una clave para entender la automatización y viceversa: máquinas capaces de crear máquinas. Desde luego, ven al ser humano como una herramienta en funcionamiento, cuyo agente o causa no está exactamente ahí, aunque podamos dar con algo de cierta forma parecido, que es nuestra conciencia. Lo que somos es un misterio que no sabemos si está al alcance de nosotros mismos que, sin alternativa, ocupamos el lugar de observadores superficiales.

Esto, en el sentido de no apurar conclusiones ni desde la filosofía ni desde la ciencia. Por ejemplo, Butler persistió en su crítica a las diferentes teorías de la evolución que estuvieron en pugna en su época, como puede conocerse en su obra Evolution, old and new. Para Ruyer, como en este ensayo, lo que alcanzamos a ver e intentamos comprender —el ser humano— es una extensión en el orden macrofísico, del orden microfísico —el de las células germinales—, cuyas leyes y relaciones puede estudiar la física contemporánea.

Significativamente, la captura de la imagen de las mecedoras fue mi respuesta, una respuesta desde una tecnología electrónica, por cierto, a la captura que ellas hicieron de mí. Fue el momento en que me cayó el veinte, como se dice analógicamente —y no, máquinas que somos al fin—, del dispositivo Butler-Ruyer en el que una escritura habilita a la otra y ambas, en nosotros, la posibilidad de pensar a partir de lo que en apariencia es una realidad estable, otra de condición dinámica.

Noel Zavala. Transcritura. Fotografía. Noise. https://linktr.ee/noelzavalaa

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