Por Maria Lúcia Alvim
ALCOBA
En mi cuerpo existe un bosque
que se llama soledad
POR EL TELÉFONO
Abrí un tiempo en mi noche
para escucharte
Abrí un espacio en mi alma
para callar
BARANDAL
Súbitamente
se cierra el tiempo
vejez
¡rosa de los vientos!
PREÁMBULO PARA OFELIA
Morir Flotar Florecer
TRES PIEDRAS
Una casa
Un perro
Un poeta
responderán por mí
RAMA
El mar fue un largo aprendizaje
La poesía quedaba a la orilla
MUÑEQUITA
¿No quieres?
Pero tienes que querer
PARADA
Fue aquí
Cocina de arriba
El pie de la magnolia
Se asoma en el tejado
Calentando la ilusión
Casa
En la lucidez de una taza
El veneno escurre, lento–
La misma risa que empaña
Se eterniza en un momento.
Paraíso
Tu perfil crepuscular
Recuerda a un gato siamés
Que se dejara ahogar
Contra los muros de la avidez
Sótano
Cementerio de juguetes
Que la imaginación enciende –
Rasgando ciegos murciélagos
Con alma leve, trasciende
Oferta
Por tus ojos peregrinos
Por la soledad luminosa
Por la placidez de los destinos,
–Que la belleza es peligrosa.
NOCTURNO
La noche tal vez me respire
luto instantáneo y definitivo dentro del amplio disfraz
Traducción de Sergio Ernesto Ríos
Maria Lúcia Alvim nació en Araxá, Minas Gerais, en 1932 y falleció en 2021. Poeta y artista visual, autora de los libros XX sonetos (1959), Pose (1968), A rosa malvada (1980), Vivenda: 1959-1989 y Batendo pasto (2020).
Fotografía: Burak Bahadır Büyükkılınç | Pexels.


