Tres poemas del libro «Ni tan amarillo»

Compartimos con nuestros lectores tres poemas del libro «Ni tan amarillo», de Rubens Akira Kuana. Traducción de Sergio Ernesto Ríos.

febrero 20, 2026

Por Rubens Akira Kuana

cosas que ya les respondí a la gente blanca

no yo no soy de china

no sé hablar japonés

sí mi abuela sabe hablar

mi papá no sabe

mi abuelo no era un samurái

ni un ninja

yo no soy bueno en matemáticas

yo no soy bueno en matemáticas porque soy japonés

no sé compa creo que sólo estudié para el examen

más que tú

sí sé contar hasta diez en japonés

ichi ni san shi go roku sishi hashi kiu yiu

no yo no sé karate

sí me gusta pokémon

creo que el tamaño de mi verga es normal

tengo los ojos abiertos

sí mis ojos son así

no veo las cosas en widescreen

no sé hacer sushi

no en mi casa no comemos sushi

comemos frijol y arroz

no me siento tan parecido a mi padre

nosotros no somos todos iguales

no deberías llamar a las personas de esa manera

mi piel no es amarilla

sí yo nací en brasil

mestizo

mi padre es japonés mi madre no

mis abuelos vinieron de japón

no yo nunca fui a japón

no yo nunca viví en japón

sí japón está muy desarrollado

sí de primer mundo ¿no?

sí videojuegos

ultraman sayonara godzilla

playstation playstation playstation

sí tengo parientes allá

no sé no hablo mucho con ellos

no no conozco a esa persona asiática

sí los “orientales” tienen fama de ser muy pacientes

ajá no soy de hablar mucho

sí creo que podrías decir que soy “zen”

yo no sé hacer feng shui

mi casa no es minimalista

yo creo que la palabra “oriental” no significa eso

ese no es mi nombre

ese chiste no tiene gracia

el año en que me convertí en blanco

yo nací en una ciudad del interior de Santa Catarina

donde hasta mediados de los años 2000 mi padre y yo éramos los únicos

japoneses en la ciudad (mi madre desciende de alemanes e italianos)

desde niño recuerdo que nadie nunca supo escribir

el nombre de mi padre correctamente: Siogi, Xiogui, Chiodi

cuando leía un recibo un boleto una anotación

nadie acertaba con su nombre: Sioji a veces escuchaba

a mi padre deletrear en el teléfono s de serpiente

i de isla o de ojo j de jaguar i de isla de nuevo

años más tarde cuando vi una película de Akira Kurosawa

(Tengoku to jigoku /High and Low / Cielo e Infierno)

aprendí que nadie nunca acertó siquiera en la pronunciación de su

nombre

en japonés la jota se pronuncia casi como una de: Si-ó-di

años más tarde descubro que en Japón Sioji se escribiría como

Shoji, Shouji o Shoji

pero como hijos de inmigrantes pobres mis abuelos agricultores no

tenían acceso a un notario

que comprendiera estos detalles o quién sabe

incluso si mis pobres abuelos supieran cómo escribir el nombre

de mi padre

durante los años que crecí en la ciudad del interior yo también

perdí mi nombre

nadie me llamaba Rubens (mis padres me llamaban ‘mano’)

me llamaban: japonés, japo, japo-japo-girl, japonesito, buffet chino,

china (así con la pronunciación en inglés)

y cada vez que escuchaba esos apodos me sentía

extremadamente consciente

de mi cuerpo de mis ojos de mi nariz de mis cabellos

de mis genitales

pero me acostumbré a ese apodo y ese apodo me definió

de la misma manera como un clavo define un martillo

golpeando golpeando y golpeando

fue sólo cuando me mudé a Curitiba una ciudad donde hay más

que una

familia japonesa (quién lo diría) fue que de la noche a la mañana las personas

que iba conociendo allá

comenzaron a llamarme Rubens y cuando yo intentaba explicarles

me puedes decir japo (pues ese era mi nombre hasta ese momento)

me miraban confusas y decían: pero tú nu eres japonés

(aparentemente mis ojos no son lo suficientemente rasgados)

fue entonces que supe que podía ser blanco es decir mi cuerpo

siguió igual

aunque fue entonces que pasé a ser tratado como un blanco y tener derecho

a un nombre propio

el año fue 2010

corazones sucios

pienso en el revolver

que getúlio vargas usó

para matarse y entonces

soy el fuego

que forjó este país.

léase país como

los cuerpos y nombres

que aparecen

en una tierra cuando

un gobierno desea

que aparezcan. léase fuego

como que aquello que arde

y todos ven. yo soy

mi abuelo paterno cuyo padre

vino en un barco y murió

de cáncer. yo soy mi padre

que creció lejos de su padre

en un país que borró

más que una lengua.

mi nombre es rubens

pues ese fue el hombre

que llevó a mi padre

a un hospital

cuando era niño.

mi nombre es akira

porque una amiga

de mis padres lo sugirió

sin embargo, sólo mi abuela

paterna me llama

así. mi batchan.

¿cómo debería

escribir mi cuerpo

sin explicar mi nombre?

Traducción de Sergio Ernesto Ríos

Rubens Akira Kuana (Videira, Brasil, 1992). Es arquitecto, urbanista y maestro en Filosofía. Autor de digestão (LUMA Foundation, 2014), nem tão amarelo assim (Shiva Press, 2020) y o trabalho destrói o mundo (Acne Press, 2023).

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