Por Rubens Akira Kuana
cosas que ya les respondí a la gente blanca
no yo no soy de china
no sé hablar japonés
sí mi abuela sabe hablar
mi papá no sabe
mi abuelo no era un samurái
ni un ninja
yo no soy bueno en matemáticas
yo no soy bueno en matemáticas porque soy japonés
no sé compa creo que sólo estudié para el examen
más que tú
sí sé contar hasta diez en japonés
ichi ni san shi go roku sishi hashi kiu yiu
no yo no sé karate
sí me gusta pokémon
creo que el tamaño de mi verga es normal
tengo los ojos abiertos
sí mis ojos son así
no veo las cosas en widescreen
no sé hacer sushi
no en mi casa no comemos sushi
comemos frijol y arroz
no me siento tan parecido a mi padre
nosotros no somos todos iguales
no deberías llamar a las personas de esa manera
mi piel no es amarilla
sí yo nací en brasil
mestizo
mi padre es japonés mi madre no
mis abuelos vinieron de japón
no yo nunca fui a japón
no yo nunca viví en japón
sí japón está muy desarrollado
sí de primer mundo ¿no?
sí videojuegos
ultraman sayonara godzilla
playstation playstation playstation
sí tengo parientes allá
no sé no hablo mucho con ellos
no no conozco a esa persona asiática
sí los “orientales” tienen fama de ser muy pacientes
ajá no soy de hablar mucho
sí creo que podrías decir que soy “zen”
yo no sé hacer feng shui
mi casa no es minimalista
yo creo que la palabra “oriental” no significa eso
ese no es mi nombre
ese chiste no tiene gracia
el año en que me convertí en blanco
yo nací en una ciudad del interior de Santa Catarina
donde hasta mediados de los años 2000 mi padre y yo éramos los únicos
japoneses en la ciudad (mi madre desciende de alemanes e italianos)
desde niño recuerdo que nadie nunca supo escribir
el nombre de mi padre correctamente: Siogi, Xiogui, Chiodi
cuando leía un recibo un boleto una anotación
nadie acertaba con su nombre: Sioji a veces escuchaba
a mi padre deletrear en el teléfono s de serpiente
i de isla o de ojo j de jaguar i de isla de nuevo
años más tarde cuando vi una película de Akira Kurosawa
(Tengoku to jigoku /High and Low / Cielo e Infierno)
aprendí que nadie nunca acertó siquiera en la pronunciación de su
nombre
en japonés la jota se pronuncia casi como una de: Si-ó-di
años más tarde descubro que en Japón Sioji se escribiría como
Shoji, Shouji o Shoji
pero como hijos de inmigrantes pobres mis abuelos agricultores no
tenían acceso a un notario
que comprendiera estos detalles o quién sabe
incluso si mis pobres abuelos supieran cómo escribir el nombre
de mi padre
durante los años que crecí en la ciudad del interior yo también
perdí mi nombre
nadie me llamaba Rubens (mis padres me llamaban ‘mano’)
me llamaban: japonés, japo, japo-japo-girl, japonesito, buffet chino,
china (así con la pronunciación en inglés)
y cada vez que escuchaba esos apodos me sentía
extremadamente consciente
de mi cuerpo de mis ojos de mi nariz de mis cabellos
de mis genitales
pero me acostumbré a ese apodo y ese apodo me definió
de la misma manera como un clavo define un martillo
golpeando golpeando y golpeando
fue sólo cuando me mudé a Curitiba una ciudad donde hay más
que una
familia japonesa (quién lo diría) fue que de la noche a la mañana las personas
que iba conociendo allá
comenzaron a llamarme Rubens y cuando yo intentaba explicarles
me puedes decir japo (pues ese era mi nombre hasta ese momento)
me miraban confusas y decían: pero tú nu eres japonés
(aparentemente mis ojos no son lo suficientemente rasgados)
fue entonces que supe que podía ser blanco es decir mi cuerpo
siguió igual
aunque fue entonces que pasé a ser tratado como un blanco y tener derecho
a un nombre propio
el año fue 2010
corazones sucios
pienso en el revolver
que getúlio vargas usó
para matarse y entonces
soy el fuego
que forjó este país.
léase país como
los cuerpos y nombres
que aparecen
en una tierra cuando
un gobierno desea
que aparezcan. léase fuego
como que aquello que arde
y todos ven. yo soy
mi abuelo paterno cuyo padre
vino en un barco y murió
de cáncer. yo soy mi padre
que creció lejos de su padre
en un país que borró
más que una lengua.
mi nombre es rubens
pues ese fue el hombre
que llevó a mi padre
a un hospital
cuando era niño.
mi nombre es akira
porque una amiga
de mis padres lo sugirió
sin embargo, sólo mi abuela
paterna me llama
así. mi batchan.
¿cómo debería
escribir mi cuerpo
sin explicar mi nombre?
Traducción de Sergio Ernesto Ríos
Rubens Akira Kuana (Videira, Brasil, 1992). Es arquitecto, urbanista y maestro en Filosofía. Autor de digestão (LUMA Foundation, 2014), nem tão amarelo assim (Shiva Press, 2020) y o trabalho destrói o mundo (Acne Press, 2023).



