Por Minerva Reynosa
En 2024 el poeta chicano y chino-estadounidense Brandon Som (Arizona, EUA; 1976), fue galardonado con el prestigioso Premio Pulitzer de Poesía por su libro Tripas (University of Georgia Press, 2023). Tripas, es un libro de poesía delicadamente ensamblado en una tradición poética que a su vez, se enriquece de otras referencias, como las familiares y autobiográficas del autor. Un libro completamente entrañable que contextualiza el lugar y la presencia de tres identidades que se vinculan y amalgaman con una tercera: la china, la mexicana y la gringa. Y que atravesadas por las vicisitudes de su tiempo histórico, articulan un particular pero extenso relato sobre los afectos, lo social y lo político; en el territorio fronterizo de México-EUA. Estableciendo una cercanía con la región de Cantón y el occidente mexicano en territorio yumano. Tripas de Brandon Som podría considerarse un solo poema, desdoblado o con efecto matrioska. Poemas narrativos y documentales que a través de una introducción, tres apartados y una conclusión; cuentan la historia familiar pero también, la historia sociopolítica del suroeste estadounidense y el noroeste mexicano. El libro abre con “Chinese Whispers”[1], un poema a modo de introducción:
Dicen que su llanto se escucha cerca del agua. Mi abuela dice que oyó primero la historia cuando era niña y luego, años más tarde, en la línea de producción en Motorola; de boca de una mujer criada cerca de Bisbee. Chismes y dichos: habladurías mientras revisaban los interminables circuitos a través del microscopio. Órdenes fordistas, supervisores y capataces, le dijeron que fabricarían teléfonos que cabrían en la bolsa.
I couldn’t believe it! Si les quitamos la carcasa, los verbos creer y to create comparten un cableado similar. Algunos de esos componentes fueron lavados, desengrasados, con solventes tóxicos (tricloroetileno) que Motorola derramó por años y desechó sin cuidado. Un manto acuífero envenenado se extiende debajo de Phoenix, desde el East Valley hacia el West; pasando por el Downtown donde mi padre tenía su negocio, una tiendita llamada Fay’s, pero que muchos conocían como los chinos. Después de nueve años de lucha contra el cáncer, mi padre falleció en 2018.
En 1989, Motorola trasladó la línea de producción en la que trabajaba mi nana a México; después que la empresa recibiera multas en lo que ahora es un Superfund. Podríamos rastrear esta línea de producción desde Phoenix hasta Guadalajara y sus filiales en Guangzhou, de donde la familia de mi padre emigró; primero mi Yeh Yeh en los años veinte y luego mi Ng Ng y Ai Gu en 1948, el año en que se inventó el primer transistor. Podría escuchar en esa tecnología el himno familiar, hecho migajas, pedacitos de chismes como el juego del teléfono descompuesto o susurros chinos: your own ah, your own ah, dice la Llorona desde esos telefonitos que llevamos en la bolsa.
El poema entrelaza la historia familiar con décadas de movimientos migratorios; de Guangzhou, Sonora, Jalisco, hasta Arizona. A partir del trabajo de la abuela materna, como operadora en una maquiladora de aparatos electrónicos; va evocando perifericamente el quehacer del padre chino, propietario de una tienda, lo cual permite (re)construir el patrimonio en el país nuevo. La alusión de las labores de ambos personajes familiares, nos habla de sus tradiciones, su oralidad y la configuración de la clase trabajadora migrante. Para así, mostrar la huella ecológica de la movilidad social, el progreso tecnológico y los daños a la salud de sus habitantes. Los apartados siguientes y títulados “Uno”, “Dos” y “Tres”; ordenan la cartografía afectiva sobre la constelación familiar, el legado en los varios estados vitales de la voz poética y su relación-aproximación con el mundo subjetivo y concreto; que se da gracias, como diría Gloria Aznzaldúa, a sus identidades lingüísticas: español, chino e inglés. Considero que estos apartados, a partir de motivos específicos que se exploran en el poema; muestran una macro historia más compleja. La familia, su entorno, el paisaje, las experiencias, sucesos externos de variada índole, gestos temporales; van bocetando la sensibilidad de la voz poética, que en algunas ocasiones es niño y adulto. Y se van interconectado, justamente como la pieza de un gran tablero electrónico. En palabras de su autor, la voz y el cuerpo como un transitor/semiconductor que amplifica las señales, va controlando su flujo porque regula una corriente mayor. Un cuerpo como instrumento donde resuena las otras voces que lo componen:
How do you say, mis circuitos, me cosen, sews me
palabra por palabra y dictan, ¿cómo se dice?
Ella traduce, me conecta, encuerda el rosario: Rosario
era el nombre de mi madre, me dice. Por décadas me reza
un aria with strings, like Ariadna. Mis dark moles,
dice, son lunares. Pienso en un astronauta, una luna de mayo
en perigeo. Hay un relámpago en el chino 電 (Diàn),
pero veo lazos y cadenas de eslabones en los componentes,
un analema que rastrea dagongmeis y ensambladoras
de zonas rurales a las fábricas urbanas. Ahora en mi navegador,
las feministas de China eluden a los supervisores con emojis
de arroz y conejos para la resistencia ‘mi’ ‘tu’. Oigo la motocicleta
acelerando con el ándale de mi Nana, pero necesito pronunciar
jíjole en mi Anzaldúa para que el sonido
y la memoria se encuentren[2].
“Novenario”, el apartado con el que cierra el libro; se compone de nueve poemas que hacen alusión en la tradición católica de rezar por los difuntos durante nueve días. Poemas sobre la muerte y la relación que la voz poética tiene con la muerte, producto de sus raíces étnicas:
Como los viejos teléfonos de disco, pensé: cada cuenta
redonda y numinosa con su número, es una línea directa
Al cielo, Oy* pído Oy sí Oy ya, un caldo golpeó
la primera vez que sostuve la cuerda con mi nana
para jalar la oración como si arrastrara redes. Sin bote, sin borda,
solo los platos de la mañana con restos de yema de huevo, un sartén
chueco donde la grasa escurrida se cuajaba. La misma grasa
amarillenta que embadurnaba al Ave María con mis dedos.
Aún así, el ritmo de la oración se detenía y titubeaba en la letanía,
sin saber las palabras, me quedaba atrás para hacer eco de las suyas[3].
Aunque el libro tiene una hay cartografía emocional muy poderosa, está se equilibra con la valoración en la fontera de lo personal-subjetivo y lo comunitario-concreto. Por un lado, es un libro que profundiza, de manera muy sutil y lúcida; sobre la historia de la ciudad de Arizona y el territorio Yuma. De cómo la clase obrera migrante (chinos, mexicanos y otros) y su trabajo asalariado (en un primer momento en las vías del ferrocarril y en otro, con la planta de electrónicos de Motorola); dieron progreso a la zona. Asimismo, sobre las políticas racistas y persecutorias del gobierno del presidencte Hoover en los años treinta; muy similar a lo que sucede ahora. Y también sobre la resistencia, como la huelga de hambre de los activistas César Chavez y Dolores Huerta en 1972. Sitúa también los tabus y problemáticas legales, étnicas y familiares de las relaciones interraciales. Tripas de Brandon Som, mencionaba líneas más arriba, es de carácter documental, porque se apoya de documentos textuales, visuales y sonoros que configuran y contextualizan los poemas. Las referencias culturales son muy puntuales, sobre todo las de su herencia. Haciendo mención a tradiciones, constumbres; pero sobre todo a la oralidad y un español que no es el estándar, sino uno salvaje. Hay referencias a piezas literarias de la cultura occidental como Homero, Aristóteles; pero también a las artistas chicanas Gloria Anzaldúa, Cherríe Moraga y Pauline Oliveros. Así como demás artistas, escritores y académicos. Un libro complejo en su construcción, porque emplea variadas formas poéticas cerradas. Un libro audaz, poderoso culto, sensible; pero sobre todo, ahora y más que nunca, pertinente:
En Maquilápolis, sin las piezas de fábrica, las trabajadoras de Tijuana hacen muecas para la cámara. Podrían estar atando cometas distantes, liderando discretas sinfonías; agitando los brazos al mover las manos como nubes en tai chi, en lugar de ensamblar
pantallas planas para una planta industrial.
Muevan las manos tan rápido como sus bocas,
mi nana dice que su supervisor le ordenaba en Phoenix. Ella comenzó en el 68 su trabajo de línea, que transportaba piezas libres de impuestos de fábrica a factory, al otro lado de la frontera; para ser ensambladas con mano de obra más barata. Al jubilarse en los noventa, cuando los feminicidios de las trabajadoras de la maquila estaban en aumento, mi abuela pudo haber tenido un pieza, un chip que inspeccionó; colocado dentro de un producto, por una mujer que trabajaba en Juárez.
Frente a la violencia, las palabras parecen huecas, se sienten fabricadas. Cuando intento imaginar a la mujer que sostenía el circuito que inspeccionó mi abuela, me da vergüenza y miedo. Tal vez llegó a la frontera desde Durango o Oaxaca, tal vez Sinaloa; de donde vino la mamá de mi nana, Rosario. Tal vez, como ella, era la primera vez que dejaba su casa. Imagino partes de su vida, pero no puedo conocerla por completo[4].
Brandon Som, Tripas, EUA: Georgia UNiversity press, 2023.
Brandon Som, Tripas (selección). Versión al español por Minerva Reynosa y Emilio Jurado Naón. México: Muiraquitã: Proyecto Fanzinero de Poesía, 2025. https://drive.google.com/file/d/1feY0MNDZ6WdTGMHKxl-ac3W9Y-aJ3PVY/view
Brandon Som. Poeta chicano y chino-estadounidense. Doctor en literatura y escritura creativa en la Universidad del Sur de California. Su libro Tripas fue ganador del Premio Pulitzer de Poesía 2024 y finalista del Premio Nacional del Libro de Poesía 2023. Ha publicado además The Tribute Horse (Nightboat Books, 2014), ganador del Premio de Poesía Nightboat y del Premio Kate Tufts Discovery 2015. Ha sido poeta residente Anne Newman Sutton Weeks en Westminster College y recibió becas en el Provincetown Fine Arts Work Center y Civitella Ranieri. Actualmente es profesor de literatura y escritura creativa en la Universidad de California, San Diego.
Minerva Reynosa. Poeta, profesora y gestora cultural. Es autora de más de diez títulos de poesía. Premio Regional Carmen Alardín 2006, Premio Nacional de Poesía Clemencia Isaura 2020 y Premio Nacional Efraín Huerta 2025. Actualmente colabora con Benjamín Moreno en el proyecto de experimentación textual, visual y tecnológico Benerva! Tiene con la poeta y traductora Paula Abramo; y Efraín Velasco, poeta y diseñador, Muiraquiā: Proyecto Fanzinero de Poesía. El cuál se dedica a publicar poesía brasileña al español en México y otras poéticas liminales. Es docente online, consultora de literatura, gestora de distintos proyectos de sensibilización de la poesía y pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte. IG: @minerva.reynosa
[1] El título en la versión original es “Teléfono Roto”. Muiraquitã: Proyecto Fanzinero de Poesía (México, 2025), proyecto de poesía translingüe; publicó una selección de Tripas en septiembre de 2025. La versión al español de dicha selección fue realizada por Emilio Jurado Naón y Minerva Reynosa. Se puede consultar los poemas y también desargar el documento en .pdf imprimible en:
https://muiraquitazine.blogspot.com/2025/10/brandon-som.html
[2] “Circuitos Electrónicos” en https://muiraquitazine.blogspot.com/2025/10/brandon-som.html
[3] Sin título, de “Novenario” en https://muiraquitazine.blogspot.com/2025/10/brandon-som.html
[4] “Planta Gemela” en https://muiraquitazine.blogspot.com/2025/10/brandon-som.html



