Aleteo de mariposa

Libros convertidos en mariposas. Una blanca, aleteando instantáneamente ante la lectura. Negra, la otra, que al destruir su manuscrito, hace volar las páginas en cenizas encendidas.

marzo 17, 2025

Por Eduardo Ramírez

Debió de tener la impresión de que la verdadera obra no consistía en realizar películas, sino en hacer algo con objeto de destruirlo. Ésa era la obra, y hasta que todo vestigio de esa obra no se hubiera destruido, la obra misma no existiría.

Paul Auster

07/03/25. Creo que la única creación posible es mental/imaginaria, sin necesidad de materializarla. Tal vez por eso imagino y apunto en mis cuadernos algunos “proyectos” que no me tomo el tiempo ni la molestia de realizar. Tal vez por eso se empolvan en mi vitrina una multitud de cuadernos con textos y proyectos sin terminar, llenos de tachones, correcciones pero sin pasar en limpio, sin realizar ni hacerlos públicos.

Una de esas ocurrencias/ ”proyectos” es tomar un libro al azar de mi biblioteca, buscar una frase subrayada en él (o leer una página cualquiera hasta dar con una) y, a partir de ella, escribir un texto como un ejercicio/experimento creativo. Como muchas otras ocurrencias, nunca lo he hecho.

Ahora, acomodando y hojeando los libros en mi nuevo espacio, doy con un párrafo de Mallarmé. En el libro Variaciones sobre un tema se recogen sus colaboraciones que, entre febrero y noviembre de 1895 hizo para La Revue Blanche. El texto se llama El libro, instrumento espiritual y la frase subrayada dice:

“Atribuyamos a sueños, antes de la lectura, en un patio de jardín, la atención que solicita una mariposa blanca, ésta que está aquí a la vez que en todas partes, en ninguna, se desvanece; no sin que una minucia de agudeza y de ingenuidad, a la que reduje el tema, haya pasado y vuelto a pasar hace unos instantes, con insistencia, ante el asombro.”

Al margen escribí, después de leerla “¿hojear un libro es dar vuelo a una mariposa blanca? ¿mariposa de cien alas es el libro?”.

En ese momento recuerdo otro apunte sobre mariposas en un libro diferente. Busco entre los estantes El libro de las Ilusiones de Paul Auster. Encuentro el subrayado y lo que escribí al margen. En las últimas páginas de la novela se narra cómo, a la muerte de Héctor, el protagonista, Frieda, su viuda, cumple su última voluntad. Después de haber sido un exitoso actor de cine mudo a principio del s. XX, Héctor decide retirarse y desaparecer. Su última voluntad es quemar todo lo que hizo en esos años de retiro. Diarios, películas, decorados para la realización de esas películas… todo. Solo quedarán de él aquellas primeras imágenes mudas.

Por fechas cercanas a mi lectura de ese pasaje de la novela de Auster había coincidido con M, que me contó de su ruptura reciente. Siempre le pasa lo mismo –me dice–, se sentía traicionada, con ganas de abandonarlo todo. Ante la descripción de Auster de esa gran hoguera de destrucción que duró más de dos días, recuerdo esa plática y escribo sobre las páginas del libro unas palabras que al día siguiente le envío a M: “como si un instante después de vivir, destruyeras tu experiencia, hicieras una enorme pira con tus recuerdos; como si quemaras cualquier rastro, para que no quede nada que pudiera herirte, por eso tienes ojos de ceniza.”

Seguí leyendo la descripción de ese rito postmortem. Al voltear la página me encuentro estas palabras “Por la habitación flotaban trozos de papel quemado, revoloteando en torno a Frieda como negras mariposas heridas. El borde de las alas relucía un instante con un destello anaranjado, convirtiéndose luego en un gris blanquecino.”

Libros convertidos en mariposas. Una blanca, aleteando instantáneamente ante la lectura. Negra, la otra, que al destruir su manuscrito, hace volar las páginas en cenizas encendidas.

¿Ese aleteo efímero es la lectura, la creación?      

Eduardo Ramírez es editor, autor, maestro y asesor de proyectos. Escribe porque no aprendió a andar en bici y ve la televisión tratando de entender al ser humano y no aburrirse. Editó velocidadcrítica de 2000 a 2007. Publicó los libros El Triunfo de la cultura y El Cuauhtémoc de Troya. Ha escrito columnas y capítulos de libros en México y España. Lo han corrido de todas las universidades de Monterrey.

Foto: Bernyce Hollingworth | Pexels

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