Por Camila Assad
1.
Construir ciudades es también una forma de lenguaje. Es
evidente el paralelismo que existe entre la posibilidad de
apilar ladrillos (definiendo formas geométricas) y agrupar letras
(formando palabras).
Históricamente estos dos fenómenos –la escritura y la ciudad
– ocurren casi simultáneos, impulsados por la memorización,
medida y gestión del trabajo colectivo.
Yo hablo tres idiomas y medio y ya viví en cinco ciudades y media.
He querido hablar esperanto, he querido una casa en el bosque, pero
llega un momento en que tres idiomas (y medio) y las cinco
ciudades (y media) son suficientes.
Es en las ciudades y es a través de la escritura que se registran las
acumulaciones y los conocimientos. En la ciudad-escritura, habitar
gana una dimensión completamente nueva, una vez que se fija en
una memoria que, al contrario del recuerdo, no se disipa con la
muerte.
2.
El diseño de las calles y de las casas, de las plazas y de los templos, además
de contener la experiencia de aquellos que las construyeron, denota su
mundo. Por eso las formas y tipologías arquitectónicas pueden ser leídas y
descifradas como se lee y se descifra un texto. La arquitectura es al mismo
tiempo continente y registro de la vida social. Cuando un palacete se
transforma en vecindad se confiere un nuevo significado al territorio, se
escribe un nuevo texto.
Es como si la ciudad fuera un inmenso alfabeto con el cual se montan y
se desmontan
palabras frases poemas
3.
Es esta dimensión que permite al propio espacio de la ciudad encargarse
de contar su historia. La conciencia de esta dimensión en la arquitectura
condujo a la necesidad de la preservación de la memoria colectiva.
A merced de la noche hueca, adentro una choza abandonada y espío
una niebla serena de galaxias espolvoreadas de estrellas enanas.
Su nerviosismo era contagioso. Su lengua salta de la boca como una
lápida, tres veces. Su lengua salta ahora hacia mi boca.
Tengo miedo de derretirme mientras ella se mueve con la mirada, y la
rudeza de la lluvia es extrema al tocar la punta de su paraguas mientras
ella me lleva de regreso a la cabaña lejos de mis pulmones, y cruel será la
la noche enseñándome a escuchar en silencio cómo reclaman.
4.
Construir y vivir en ciudades implica necesariamente vivir
de forma colectiva. Aunque te sientas muy solo los domingos,
escuchando en la radio una de tus canciones favoritas.
¿De quién es la mano que sujetas? ¿De quién es la mano que
quieres sujetar? ¿Cuál es el tono de nuestra conversación?
Cuéntame sobre la batalla de Alvalade, sobre las películas de
Kiarostami. Saca fotocopias de tu certificado de defunción y
quémalas.
Existe apenas una historia y tres lados. Existe siempre una
historia, y esta siempre termina como yo quiero.
Traducción de Sergio Ernesto Ríos



