Por Marcel del Castillo
¿Tendrán los artistas la sensibilidad suficiente para acercarse al mundo para mancharse, intervenirlo, compartirlo y transformarlo con acompañamiento del conjunto de la sociedad? O bien, ¿la sociedad es solo ese público objetualizado que está ahí para aplaudir, aceptar ciegamente la ocurrencia de los artistas, para que sus narcisismos intergalácticos duerman satisfechos el sueño de los genios?
Las bienales, trienales o premios de arte institucionalizados surgieron hace más de 100 años con el objetivo de acercar el arte, de una forma estructurada, a las sociedades. Por supuesto, su origen es europeo, y con el pasar de los años estos encuentros se fueron canonizando a tal punto que hoy día son el escalón más alto de la escena del arte. Claro, hay de todo, bienales turísticas, académicas, corporativas y competitivas. Todo un racimo de posibilidades para que la carrera de artistas profesionales tenga un sentido claro hacia dónde enfocarse.
Cada año las visitas a bienales icónicas como la de Venecia o São Paulo aumentan considerablemente hasta llegar en sus últimas ediciones a más de 700 mil visitantes. Una enormidad para espacios, en teoría propositivos y agresivos en cuanto a sus discursos, y de difícil digestión para grandes públicos. Claro, esos números no se ven tan grandes cuando los comparamos con las cifras recientes de visitas al MoMA de Nueva York o al Tate de Londres que superan por mucho los cuatro millones de visitantes al año.
Ya llegamos a los números, a lo cuantitativo, lo que inevitablemente nos lleva al carácter de espectáculo en el que se han convertido estos espacios dedicados a la expresión profunda de los gestos artísticos contemporáneos.
¿Son las bienales escenario cuantitativo de luminarias que buscan y requieren el aplauso ciego del público? ¿O, son encuentros provocadores de reflexiones y discursos actuales que generan roces políticos, sociales y culturales? Esta pregunta es el centro de esta reflexión, pues, el arte era muy diferente de inicios del siglo XX al siglo XXI, sus discursos, sus modos de distribución y su papel dentro de la sociedad, y esos cambios deberían permear en la gestión de esas bienales, si no, lo que hacemos es repetir formas atemporales que hoy no tienen conexión sociocultural con sus contextos particulares. Increíblemente en estos tiempos se inauguran bienales en instituciones con un siglo de retraso, o peor aún, con los esquemas del pasado, sin ni siquiera pensar en sus potencialidades del presente.
Pero para generar un cambio habría que comenzar desde la raíz, desde el cómo los artistas perciben una institución como lo es una bienal, ¿cuál es su aspiración?, ¿para qué puede servir? Ahí comenzaría el cambio, los artistas requerirían acercarse a procesos de pensamientos que estudien el papel del arte en la sociedad y la cultura actual, sus impactos y posibilidades de resistencia, provocación y generación de conocimiento y no solo un campo para demostrar y poner a competir sus habilidades creativas.
¿Tienen sentido las bienales competitivas? Este tipo de eventos que son el escalafón más bajo de las bienales, pues las otras se manejan a partir de networking en salas de conferencias cooperativizadas, pueden ser los laboratorios para generar otro tipo de dispositivos culturales que permitan ampliar públicos y conocimientos a un conjunto de la sociedad y no como soporte clientelar de un gremio de realizadores.
Los concursos competitivos tienen en el fondo un objetivo muy perverso y que los artistas, muchas veces no logran ver, o simplemente se adhieren a él. Y es que estos certámenes lo que buscan es la permanencia de un status quo disciplinario y discursivo. Sí, son clasistas por naturaleza, y buscan quienes lo gestionan y participan en su mayoría mantenerlo como un espacio limitado solo para aquellos que crean, piensan y tienen los recursos para producir una obra con los cánones que la institución requiere, lo que deja por fuera un campo extenso de posibilidades artísticas que son excluidas, por pobres, económicamente hablando, y porque sus discursos no se adaptan a los establecidos ideológicamente por la institución.
Lo que nos lleva a pensar que las bienales hoy día funcionan más como dispositivos de control creativo que de provocación cultural. Pero, ¿cómo podemos revertir este escenario?
¿Existe alguna posibilidad?
Como decía unos párrafos atrás, habría que, primero, entender el papel del arte en este siglo, que va más allá de estéticas basadas en habilidades técnicas, a procesos de pensamiento y creación y por supuesto, establecer estos eventos artísticos como sucesos socioculturales, donde el artista es medio y no un fin, donde la institución es un catalizador de discursos diversos que pueden encender el interés y estimular a distintos grupos sociales.
La bienal como institución que genera conocimiento profundo y de interés para la sociedad en su conjunto y no para un circuito cerrado de artistas. Lo que requerirá cambios estructurales urgentes: primero, desmontar la reglamentación de participación que actualmente sigue cánones decimonónicos y por lo tanto es excluyente, socioculturalmente, y que permita un acercamiento de un grupo de creadores, de diferentes clases sociales, territorios e ideologías. Segundo, un grupo curatorial de investigación y creación de conocimiento, cuya labor principal es acercarse a todas estas expresiones, procesos de investigación, y a partir de ahí elaborar un contenido reflexivo, situado y accesible, que tiene dos objetivos fundamentales: crear una memoria y archivo de conocimientos que parten de investigaciones artísticas en un contexto determinado y provocar un acercamiento social amplio. Y por último una exposición que active conversaciones multidisciplinares en una sociedad ávida de ser escuchada y atendida en sus ideas y conocimiento.
Las consecuencias de esto serían un compendio de conocimientos visuales, variables y diversos que conformarían un archivo de experiencias y propuestas discursivas sobre un tiempo y un lugar determinado administrado por la institución. Por otro lado, sería una invitación a los artistas de diversas condiciones sociales, territoriales e ideológicas a acceder a estos espacios e involucrarse en procesos de investigación sensible e intelectual que florezcan en propuestas que puedan afectar más allá del yo y no prepararse para una competición técnica que premia solo lo ocurrente.
Y lo más importante, afectaría considerablemente la relación institucional con nuevos y densos públicos que propiciarán nuevas y necesarias conversaciones sobre nuestro contexto y nuestro habitar el mundo.
No es utópico, pero sí un sueño, porque en la mayoría de las instituciones padecen procesos de investigación y gestión profunda con una voluntad frágil. Aunque es económicamente viable, con los mismos recursos con los que se plantean estos eventos hoy día. Hay ejemplos cercanos que han desarrollado esquemas parecidos, aunque aún con ciertos vacíos, en México. La Bienal FEMSA apuesta por esa forma de investigación para producir una bienal, solo que su bagaje corporativo traza una línea intencionada propia de su condición lo que a la larga también se tropieza con límites socioculturales o la reciente y nueva Bienal de la ciudad de Bogotá que tras un grupo coral de curadores tejen una serie de convocatorias amplias y tentaculares para intentar llegar a una diversidad de propuestas sobre el arte y la sociedad.
A veces soñamos.
Marcel del Castillo es artista, curador y docente. Vive y trabaja en Monterrey. Sus prácticas artísticas son espacios de especulación y juego entre documento y ficción. En la actualidad su trabajo se ha enfocado en la representación de las vinculaciones culturales al agua en México.
Referencias
La Biennale di Venezia. (2024, 24 de noviembre). Biennale Arte 2024 closes with over 700,000 tickets sold. Official News Release. Recuperado de La Biennale di Venezia.
Cotter, H. (2025, 28 de diciembre). Want to Build a Better World? The São Paulo Bienal Has Some Ideas. The New York Times. Recuperado de The New York Times.
Association of Leading Visitor Attractions [ALVA]. (2026, 20 de marzo). ALVA announces visitor numbers in 2025 to the UK’s most popular attractions. ICOM UK / ALVA News. Recuperado de ALVA-UK / ICOM.
Imagen: Bingqian Li | Pexels.



