Por Teresa Martínez
Treinta y seis años pasaron para que la escritora Cristina Rivera Garza trasladara al lenguaje el feminicidio de su hermana Liliana.
Cuando sucedió el asesinato en los noventa, mucho de lo ocurrido no se nombraba o era tabú: se normalizaba la violencia, el amor romántico justificaba conductas machistas, el feminicidio no era un término plasmado en la ley. Las nuevas generaciones se han encargado en gran medida de socializar el feminismo, también de nombrar las violencias y señalarlas con su nombre correcto: machismos, micromachismos, desigualdades y abusos, que décadas atrás eran asumidos y pasados por alto. Aunque las cosas no han cambiado mucho.
Cuando Cristina preguntaba por la carpeta de su hermana, le cuestionaban por qué había tardado tanto, ¿quién?, el mismo sistema que dejó impune el caso. No hay tiempo en el duelo, en una pérdida tan violenta. “Tal vez si hubiera escrito el libro antes”, se reprochó el personaje llevado a escena por la actriz Cecilia Suárez, quien dio voz a los múltiples personajes de la obra El invencible verano de Liliana, basada en el libro con el que Rivera Garza fue galardonada con el Premio Pulitzer en 2024.
Bajo la dirección de Juan Carlos Fisher y con la adaptación de Amaranta Osorio, la puesta en escena abrió el programa de la edición 25 del Festival de Teatro de Nuevo León, organizado por Conarte y la Secretaría de Cultura de Nuevo León.
La voz principal de la obra corresponde a la autora, cuando empieza a buscar el archivo del caso de su hermana, enfrentándose a la burocracia, a la obsolescencia, al olvido y a la indiferencia institucional.
Luego, va armando el caso en la historia, incorporando los testimonios de los amigos de su hermana, como testigos de lo sucedido, describiendo a Liliana como una persona amorosa y cálida. Ella conoció a Ángel en la preparatoria y empezaron un noviazgo a sus 15 años de edad. Todos describen a Ángel como una persona baja de estatura, rubia, celosa, físicamente agresiva con su novia y de actitud intimidante.
La historia transcurre en dos tiempos diferentes: el pasado por el que va navegando Cristina reconstruyendo lo que sucedió con su hermana, y el presente en el que emprende esa búsqueda. Oscila entre los recuerdos, las lecturas que la ayudan a comprender el hecho como un fenómeno social que padecen las mujeres, y el duelo personal en el que va materializando la pérdida y la agresión en el lenguaje.
El escenario estuvo conformado por una plataforma de madera, delimitado por cubos en forma de cajas, como las que son usadas para los archivos. Suárez fue diferenciando los personajes no solamente por el tono de voz y la forma de hablar, sino también cada personaje tenía un lugar en el escenario y una posición: los terceros, que eran los amigos y su primo, tenían su sitio dentro de la plataforma y sus nombres eran proyectados sutilmente en uno de los escalones; Liliana generalmente estaba al centro, mientras que la familia estaba fuera de esa área.
A través de la historia, la autora, representada por Suárez, reflexiona y se cuestiona acerca de cómo la sociedad asimila esa violencia hacia las mujeres: desde un sentido de posesión, hasta un comportamiento de supervivencia, también un silencio que carga primero la mujer que recibe directamente la agresión, y también su mismo núcleo que las atestigua y ve crecer. Finalmente, Liliana representa a todas, tal como dice la autora en su personaje: la diferencia es que ella se encontró con su asesino.
Con una duración de 90 minutos, la obra lleva a escena no solamente una historia particular, sino también una problemática social que afecta a las mujeres desde siempre, aunque haya obtenido su nombre hasta hace poco: feminicidio. Esa es la condición de las mujeres: tener el riesgo de morir por el simple hecho de su género femenino; también de atravesar la impunidad a causa de un sistema machista y patriarcal.

Por el interés generado entre el público, la obra tendrá una segunda presentación en el Teatro Luis Elizondo este domingo 23 de agosto a las 20:00 horas. Los boletos cuestan 350 pesos a través de Ticketmaster.
El programa del Festival de Teatro Nuevo León finaliza el sábado 29 de agosto e incluye más de 35 funciones de 21 compañías locales, nacionales e internacionales. La entrada es libre para las obras, la agenda completa puede consultarse en https://conarte.org.mx/.
Teresa Martínez (Nuevo León, 1985) es periodista freelance que ha colaborado en distintos medios corporativos y culturales como El Norte, Reforma, La Tempestad, Revista Replicante, Vida Universitaria y Leer Mejora tu Vida. Es egresada de la licenciatura de Artes Visuales de la UANL. Organizó y editó un diálogo que moderó entre los colectivos de artistas Tercerunquinto y marcelaygina, publicado en el libro Nos gustaría contestar algunas preguntas. Colectivo marcelaygina 1997-2010 (MARCO-UANL, 2023). Se desempeñó como reportera durante 14 años en el periódico El Norte, donde produjo y realizó el programa Visita Guiada, una serie de videos acerca de las exhibiciones en museos, y en 2019 editó la revista Miradas. En 2016 fue galardonada con el Reconocimiento a la Excelencia en el Desarrollo Profesional de la UANL. Actualmente, es coordinadora de atención a medios en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey.
Imágenes: Cortesía de CONARTE | Anabel Palacios.


