Por Camila Assad
VIII
existe lo que permanece en tierra firme
aceptando su condición estática y
famélica, rogando misericordia
como el suelo no siempre sagrado
aunque siempre inerte,
y existen los árboles
que renuncian a sus destinos
inmutables y entonces crecen
haciendo desorden frutos y flores y
se asoman verdes por todos lados
[aún más en la primavera
cuando son aún más árboles
y aún más vida]
existe también lo que se sujeta a ser movimiento
y fluidez siempre como las nubes en el cielo
que pasan fríamente cortadas por los árboles
grandes de la tercera estación
IX
no fue el calendario y el tiempo lineal
no fue la tierra azul y su geografía insana
que separa en continentes a las personas buenas de las personas buenas
no fue esa ruptura para deleitarme con limosnas arrancadas
no fue el clima frío los niños los felinos las sábanas sudadas
y la separación litigiosa entre los cuerpos contenidos
no fueron los veleros tan bien atracados
y berlín repartida antes de que yo naciera
no fue nuestra falta de vergüenza
en la cara en los miembros en los genitales
no fue el dolor de gritar tu nombre en la noche
y no escuchar respuestas
no fue el viento este que lleva hasta a mary poppins
colgando de una sombrilla decorada
pero no lleva tu rostro
no fue solo un poema
–y sería una novela exitosa
X
cierras los ojos con la esperanza de ver alguna cosa. sientes vértigo
al ver tus tripas digiriendo un galak. quieres mudarte a rio de janeiro.
quieres ir a méier. maldices el ruido de autos en frecuencia semi
sintonizada con el tun tun tun tun tun cardíaco. estás tensa, esperando
alguna respuesta. tomas dipirona para la jaqueca. vomitas el galak las
tripas vomitas rio de janeiro. abres los ojos y no ves nada más allá del
cuarto desordenado. crees que todo va a estar bien; es solo porque es
el año del perro, fue solo un día de mierda, fue un siglo arduo para las
personas con esperanzas, fue una maraña de cabellos en el drenaje que
alguna vez trataste de sacar. vomitas las preguntas. tienes las pupilas y
el corazón dilatados y el ruido de la autocrítica palpitando en el automóvil
en el malecón haciendo temblar la tierra la tarde y a todos. tomas la tercera
dipirona del día implorando por una pausa; mantén distancia de la vida y
come un chocolate más.
XI
yo te hablo de esta rueda metafórica
que hace del mundo un patio de recreo:
tren fantasma vagabundo de corta
duración en un riel oxidado
comunicas, finges interés
en los movimientos sociales juveniles
pero tienes 137 años
lamentas la baja calidad de vida
en una ciudad tan enorme
donde reposas
junto a tantos otros cuerpos,
estás firme en la vida
un poco pálida
aunque debe ser la genética
andas asustada
como quien vio un payaso
entonces vamos a acabar con los circos
y con aquellos que tienen el sueño
de huir con el circo
te pones maquillaje
para disfrazar tus lágrimas
anduviste llorando
justo en la época de carnaval
tu mejor amiga vestida de unicornio
la ciudad enterita vestida de unicornio
são paulo la mayor soledad
colectiva del planeta tierra
del sistema solar de la vía láctea &
yo te hablo que mi universo
hoy eres tú que sonríes casi simpático
de modo que no sé con exactitud
si es amabilidad o deseo
estás intacto
solo la brisa leve de la noche
puede destruirte
XII
mañana cuando el sol se incline a 40 grados de tu cabeza
por la ventana derecha de una suite confortable vas a comenzar a pensar
puedes pensar en comprar handcrafts en bolivia
en inversiones, fees and loans y
cosas cuyo nombre y significado yo no sé
cosas palpables como el desayuno armenio de la esquina
y el jugo natural de maracuyá de la cafetería
puedes pensar en barcelona y sus ramblas,
en tus triunfos, tus partidas ultramarinas
advanced business classes en harvard,
pensar en el mar verde del caribe abrazando tus
piernas blancuchas en la arena caliente
drinks con razonable porcentaje alcohólico
comiendo lentamente tu cordura
vas a esconder las tragedias bajo la almohada:
el padre tendido en el suelo sangrando hasta morir
la madre envejeciendo sola
la soledad de aquellos que perdieron
a los amigos de infancia
vas a gruñir a la soledad y dejarla oculta
entre los edredones de la cama blanda
puedes pensar en la muchacha de trenzas
que habla mucho sobre recetas de naked cake;
ella tiene pestañas claras y la sonrisa fácil
y desearás que ella estuviera a tu lado
cigarros, comida para dos, roce de cuerpos
cachetes rosas pezones rosas celulares pastel
¡dios mío cómo habla esa chica! dios mío
y va a decir i hate you como quien dice:
si yo no fuera un hombre-máquina te llevaría en esta maleta por el
mundo a mi lado bajo la almohada con mis tristezas,
por entre las sábanas, en mi pantufla, te comería en el desayuno
con american toasts, te pasaría por mi cuerpo como mi jabón,
serías mi listerine y yo haría gárgaras largas con tu sabor yo jamás
te escupiría por la canilla que engulle al mundo en su forma líquida,
yo te escucharía cantando en mi auricular, yo te llevaría por ahí en la
bolsa de pantalón de mezclilla, yo sería feliz pero soy una máquina
Traducción de Sergio Ernesto Ríos
Camila Assad (Presidente Prudente, Brasil, 1988). Es arquitecta y urbanista de formación, poeta y traductora. Es autora de Cumolonimbus (Quintal Edições, 2017), eu não consigo parar de morrer (Editora Urutau, 2019) y Desterro (Edições Macondo, 2019), libro ganador del premio ProaC/SP en la categoría creación literaria-poesía.
Foto: Cortesía.



