Cinco poemas del libro “Yo no consigo parar de morir”

Les compartimos cinco poemas del libro “Yo no consigo parar de morir”, de Camila Assad, traducidos por Sergio Ernesto Ríos.

abril 16, 2026

Por Camila Assad

VIII

existe lo que permanece en tierra firme

aceptando su condición estática y

famélica, rogando misericordia

como el suelo no siempre sagrado

aunque siempre inerte,

y existen los árboles

que renuncian a sus destinos

inmutables y entonces crecen

haciendo desorden frutos y flores y

se asoman verdes por todos lados

[aún más en la primavera

cuando son aún más árboles

                     y aún más vida]

existe también lo que se sujeta a ser movimiento

y fluidez siempre como las nubes en el cielo

que pasan fríamente cortadas por los árboles

                             grandes de la tercera estación

IX

no fue el calendario y el tiempo lineal

no fue la tierra azul y su geografía insana

que separa en continentes a las personas buenas de las personas buenas

no fue esa ruptura para deleitarme con limosnas arrancadas

no fue el clima frío los niños los felinos las sábanas sudadas

y la separación litigiosa entre los cuerpos contenidos

no fueron los veleros tan bien atracados

y berlín repartida antes de que yo naciera

no fue nuestra falta de vergüenza

en la cara en los miembros en los genitales

no fue el dolor de gritar tu nombre en la noche

y no escuchar respuestas

no fue el viento este que lleva hasta a mary poppins

colgando de una sombrilla decorada

pero no lleva tu rostro

no fue solo un poema

–y sería una novela exitosa

X

cierras los ojos con la esperanza de ver alguna cosa. sientes vértigo

al ver tus tripas digiriendo un galak. quieres mudarte a rio de janeiro.

quieres ir a méier. maldices el ruido de autos en frecuencia semi

sintonizada con el tun tun tun tun tun cardíaco. estás tensa, esperando

alguna respuesta. tomas dipirona para la jaqueca. vomitas el galak las

tripas vomitas rio de janeiro. abres los ojos y no ves nada más allá del

cuarto desordenado. crees que todo va a estar bien; es solo porque es

el año del perro, fue solo un día de mierda, fue un siglo arduo para las

personas con esperanzas, fue una maraña de cabellos en el drenaje que

alguna vez trataste de sacar. vomitas las preguntas. tienes las pupilas y

el corazón dilatados y el ruido de la autocrítica palpitando en el automóvil

en el malecón haciendo temblar la tierra la tarde y a todos. tomas la tercera

dipirona del día implorando por una pausa; mantén distancia de la vida y

come un chocolate más.

XI

yo te hablo de esta rueda metafórica

que hace del mundo un patio de recreo:

tren fantasma vagabundo de corta

duración en un riel oxidado

comunicas, finges interés

en los movimientos sociales juveniles

pero tienes 137 años

lamentas la baja calidad de vida

en una ciudad tan enorme

donde reposas

junto a tantos otros cuerpos,

estás firme en la vida

un poco pálida

aunque debe ser la genética

andas asustada

como quien vio un payaso

entonces vamos a acabar con los circos

y con aquellos que tienen el sueño

de huir con el circo

te pones maquillaje

para disfrazar tus lágrimas

anduviste llorando

justo en la época de carnaval

tu mejor amiga vestida de unicornio

la ciudad enterita vestida de unicornio

são paulo la mayor soledad

colectiva del planeta tierra

del sistema solar de la vía láctea &

yo te hablo que mi universo

hoy eres tú que sonríes casi simpático

de modo que no sé con exactitud

si es amabilidad o deseo

estás intacto

solo la brisa leve de la noche

puede destruirte

XII

mañana cuando el sol se incline a 40 grados de tu cabeza

por la ventana derecha de una suite confortable vas a comenzar a pensar

puedes pensar en comprar handcrafts en bolivia

en inversiones, fees and loans y

cosas cuyo nombre y significado yo no sé

cosas palpables como el desayuno armenio de la esquina

y el jugo natural de maracuyá de la cafetería

puedes pensar en barcelona y sus ramblas,

en tus triunfos, tus partidas ultramarinas

advanced business classes en harvard,

pensar en el mar verde del caribe abrazando tus

piernas blancuchas en la arena caliente

drinks con razonable porcentaje alcohólico

comiendo lentamente tu cordura

vas a esconder las tragedias bajo la almohada:

el padre tendido en el suelo sangrando hasta morir

la madre envejeciendo sola

la soledad de aquellos que perdieron

a los amigos de infancia

vas a gruñir a la soledad y dejarla oculta

entre los edredones de la cama blanda

puedes pensar en la muchacha de trenzas

que habla mucho sobre recetas de naked cake;

ella tiene pestañas claras y la sonrisa fácil

y desearás que ella estuviera a tu lado

cigarros, comida para dos, roce de cuerpos

cachetes rosas pezones rosas celulares pastel

¡dios mío cómo habla esa chica! dios mío

y va a decir i hate you como quien dice:

si yo no fuera un hombre-máquina te llevaría en esta maleta por el

mundo a mi lado bajo la almohada con mis tristezas,

por entre las sábanas, en mi pantufla, te comería en el desayuno

con american toasts, te pasaría por mi cuerpo como mi jabón,

serías mi listerine y yo haría gárgaras largas con tu sabor yo jamás

te escupiría por la canilla que engulle al mundo en su forma líquida,

yo te escucharía cantando en mi auricular, yo te llevaría por ahí en la

bolsa de pantalón de mezclilla, yo sería feliz pero soy una máquina

Traducción de Sergio Ernesto Ríos

Camila Assad (Presidente Prudente, Brasil, 1988). Es arquitecta y urbanista de formación, poeta y traductora. Es autora de Cumolonimbus (Quintal Edições, 2017), eu não consigo parar de morrer (Editora Urutau, 2019) y Desterro (Edições Macondo, 2019), libro ganador del premio ProaC/SP en la categoría creación literaria-poesía.

Foto: Cortesía.

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