Por Minerva Reynosa
El amor de los hombres a la deriva del autor brasileño Víctor Heringer (FCE, 2024), es una novela que narra el florecimiento del amor, el cual es atravesado por una dosis de extrema realidad, ternura y violencia. Camilo, narrador y personaje principal, es un hombre de 50 años con monoparesia: Tengo una pierna débil. Monoparesia del miembro inferior izquierdo. Lisiado, pero no tanto. A los cinco, ya cojeaba; a los ocho, muletas… Nací póstumo. Fui un mortinato en los brazos de mi madre, ahorcado por el cordón umbilical, morado, moradito; el médico me revivió soplándome en la boca. Mi primer beso. Por poco y me libro de la incomodidad de haber nacido. Camilo empieza su historia, ubicada en el ficticio barrio popular carioca de Queím, en la década pasada; donde y a partir de la imprevista aparición de Renato, el nieto de su nana, se involucra en sus cuidados y establece una relación de apego filial. Tras este evento del presente, Camilo rememora episodios muy particulares de anticipada madurez, como consecuencia del enamoramiento y despertar sexual en el inolvidable verano de 1976. Mientras, el entorno familiar vive la crisis matrimonial de los padres; la madre siempre está absorta en su propio desánimo, limpiando y restaurando su colección de huevos Fabergé; el padre, también ausente por la obligatoriedad laboral: mi papá fue un tal “doctor Pablo” que ayudaba en los centros de tortura, a mantener medio vivos a los prisioneros. Puede que sea un invento del rencor de mi mamá. Junto con su hermana, bajo los cuidados de la vieja nana y vecina Maria Aína; atestiguan la abrupta llegada de otro miembro de la familia, que vivirá desde ese momento en su casa. Cosme, un joven de 13 años, es llevado y presentado por su padre: Sólo entonces vi su cabeza enmarcada en la ventana trasera. La cabeza rapada de un muchacho tan muchacho como yo. Camilo en un principio, irritado por la presencia de Cosme, especula de dónde pudo haber salido; o como observa su madre, tal vez sería el hijo de una de las víctimas de tortura del padre o producto de su semen violador: Mi instinto inicial fue odiarlo. Quería perforarle los ojos, hacerlo desaparecer de la faz del planeta. Quién sabe por qué. El odio no tiene razón ni propósito. El amor tiene propósito, pero el odio no. El amor sirve para la perpetuación de la especie humana, protege de la esterilidad y de las soledades más fatales. El odio es más grande, tiene tentáculos y habla con más bocas que el amor. El amor es una función fisiológica, el odio es un hambre sublime y furiosa. La especulación se disipa y gracias a Cosme, el mundo de Camilo se amplía. De ser un niño flemático que solo tiene por único amigo a su vecino Grumá, comienza a tener más, saliendo a jugar a la calle con ellos: El barrio es minúsculo, a duras penas aparece en los mapas de gran escala, pero cuando Cosmito me presentó la calle (ahora ya podía jugar afuera, sí, era un machito), el Queím se agigantó tanto a mi alrededor que hasta el aire se volvió escaso. Me atraganté (era miedo, sí) y él me dio un golpecito delicado en la espalda: ¿Estás bien? Así, Camilo y Cosme se vuelven inseparables: El odio que sentía por él había desaparecido. Yo creo que el odio está en el mundo con la consistencia de una nube, una cosa que está al alcance de quien quiera tomarla, dejar que se fermente y moldearla como le dé la gana… Después de darle un bastonazo, mi odio perdió el nombre y la forma de Cosmito. Entonces de golpe, empecé a amarlo. Florece entre ellos un amor de noviazgo que solo dura efímeros catorce días. Un noviazgo que mostraron a los amigos del barrio a través de besos y caricias; éstos, pronto se acostumbraron: La noticia se difundió, pero el escándalo no provino de las caras ablandadas de mis amigos, sino de las caras de las viejas y de las jovencitas de familia… Pero un beso entre niños era algo que nunca antes habían visto. Este incipiente e intenso vuelco del amor se ve paralizado por el personaje de Adriano, esposo de la hija de Maria Aína y abuelo de Renato. Adriano, un empleado de la construcción y de aspecto infame, asesina a Cosme. Un día, sin motivo expreso, Adriano busca a Paulina en la casa vecina. Paulina es la hija de Maria Aína y abuela de Renato. Ese evento precede el fatal homicidio: Cosmito dormía en la cama junto a mí, la sábana abrigaba nuestros calores recientes… Escuché unos pasos pesados allá fuera, pies con botas… La puerta no tenía seguro puesto. Los pasos se acercaron, se detuvieron… Después pareció que se iban, pero volvieron más rápido, el ruido de la manija despertó a Cosme y ahí estaba el asesino, dentro del cuarto… Cosme se apoyó en un brazo y le preguntó, todo gallito, qué estaba haciendo ahí. En ese momento mi amigo empezó a morirse. Adriano mató Cosme de veintiséis puñaladas en el tórax, dejándolo tirado en la senzala [1]; lugar donde los chicos solían juntarse para jugar: Veintiséis puñaladas en el tórax, me pregunto si la policía no notó el perfume de canela oculto en el hedor de la sangre seca. Cosmito fue hallado a las cinco de la tarde de un lunes… Hora de la muerte: aproximadamente a las 13:00. El cuchillo del crimen desapareció. El asesino huyó. Que los gusanos que lamen con cariño sus huesos no le den tregua, Adriano, de apellido desconocido, bisnieto de todas las pestes y bisabuelo de podredumbres eternas. Así, mientras Camilo decide adoptar a Renato como su papá adoptó a Cosme; las ideas intrusivas brotan a partir del odio que le profesa a su antecesor asesino. Camilo ha estado macerando un rencor por casi cuarenta años y con la llegada de Renato, la vida lo sacude: El asesino se adueñó de mí por el resto de mi vida. Me colonizó. Concluyendo el relato con una profunda transformación personal, donde la ternura hacia Renato despierta un hondo reflejo paternal que lo despoja de su desconfianza; para tal vez concederle un indulto al fantasma del asesino: Donde empieza el amor nadie se acuerda. El odio nunca empieza cuando puede.
Considero que El amor de los hombres a la deriva es una novela peculiar e interesante porque combina elementos de la novela tradicional y herramientas de investigación. Ya que emplea testimonios y documentos varios, como canciones, fotografías, dibujos, cartas manuscritas, etc. Al mismo tiempo, usa para abrir la historia el recurso de la acotación, que aporta al lector instrucciones muy precisas sobre el espacio físico; sobre cómo es la temperatura, la humedad y los vientos, siendo esta una forma de aseverar claridad y precisión en la trama. Además, en la nota final del libro, agradece a esos lectores que le contaron sus historias personales del primer amor, a través de un formulario que pudieron llenar en línea. Y aunque la novela parezca profundamente sentimental, se subraya perifericamente una crítica a la sociedad brasileña. Por un lado, el contexto histórico de los años de represión militar, el pasado esclavista, la discriminación y el clasismo; y por el otro, el Brasil post Lula da Silva y la transformación social de su gobierno progresista, son detonantes para comprender la representación de las pasiones que motivan a sus personajes. Y es de relevancia mencionar la labor crítica de Paula Abramo, renombrada y prolífica traductora de literatura brasileña al español. La novela de Heringer tiene muchas referencias a las antiguas religiones de matriz africanas, como la candomblé, umbanda o de tradición yoruba. Paula Abramo organiza un estructurado apartado de notas a pie de página, que explican las referencias sobre lugares, deidades, festividades y manifestaciones culturales en general. Las cuales amplían la noción de la pluralidad cultural de Brasil, frente a esa discusión hegemónica de la nueva nación multicultural. La cual, también recuerda la deuda histórica con las culturas ancestrales, para tratar de abolir todos esos prejuicios que siguen arrastrando el pasado esclavista.

Sin duda, El amor de los hombres a la deriva, sin caer en la etiqueta de literatura queer, porque creo que no lo es, es una novela sobre la ternura del amor que supera al odio desde la melancolía. De una profunda sensibilidad por la otredad y por los vericuetos anímicos, que revisita la tradición literaria brasileña a través de referencias muy puntuales, pero también gestos textuales. Desde ya, se convierte en un clásico de la literatura brasileña publicado en México.

Victor Heringer. El amor de los hombres a la deriva, trad. de Paula Abramo. México: Fondo de Cultura Económica, 2024.
Victor Heringer. O amor dos homens avulsos. Brasil: Companhia das Letras, 2016.
Victor Heringer (1988-2018). Escritor brasileño, novelista, traductor, cronista y poeta. Se destacó por sus obras «Glória» (2012) y «O Amor dos Homens Avulsos» (2016), esta última nominada a varios premios literarios. Obtuvo asimismo los prestigiosos Premio Jabuti, Premio São Paulo de Literatura y Premio Océanos. Se suicidó a los 29 años, en su departamento de Copacabana, víctima de depresión.
Minerva Reynosa. Poeta, profesora y gestora cultural. Es autora de más de diez títulos de poesía. Su obra ha sido merecedora al Premio Regional Carmen Alardín 2006 y Premio Nacional de Poesía Clemencia Isaura 2020. Actualmente colabora con Benjamín Moreno en el proyecto de experimentación textual, visual y tecnológico Benerva! Tiene con la poeta y traductora Paula Abramo; y Efraín Velasco, poeta y diseñador, Muiraquiā: Proyecto Fanzinero de Poesía, el cuál se dedica a publicar poesía brasileña al español en México y otras poéticas liminales. Es docente online, consultora de literatura, gestora de distintos proyectos de sensibilización de la poesía y pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte. IG: @minerva.reynosa
[1] La senzala era la parte de una hacienda que se destinaba a la vivienda de las personas esclavizadas. Nota de la traductora.



