El agente Cooper en Monterrey

Es ahí, en el inconsciente de las sociedades, donde hace vida la verdad, lo real. Algo que las leyes apenas logran contener y limitar, pero que el arte, a veces, cuando quiere, logra visitar y devolvérnoslo como imagen abstracta o poesía.

julio 20, 2026

Por Marcel del Castillo

Las cascadas sonoras son presagios de que hemos llegado, o al menos nos hemos acercado, a Snoqualmie. Un paisaje templado de largos pinos y carreteras nubladas. Su apariencia es la de una piel de oso pardo con reflejos dorados y blancos, cubierta de una transparencia azulada. Es un lugar que existe en un mapa y en la vida de unos pocos; sin embargo, su alcance es global. Su misterio ha cruzado ríos y montañas.

En ese lugar, a 48 kilómetros al este de Seattle —en el estado de Washington— amaneció, al borde de un lago, el cuerpo sin vida de Laura Palmer. Pero si buscamos en sus registros forenses de inicios de los noventa, ese nombre no aparecerá; ni siquiera un hecho como tal fue reseñado en las noticias de este pequeño y frío poblado.

Al otro extremo del país, en la sede del FBI, se dispone del agente Cooper para realizar esta investigación y apoyar al cuerpo policial rural, precario y sorprendido por lo que ha sucedido. Es un viaje en carretera largo, luego del vuelo que lo deja en Seattle. Al acercarse, se alcanza a ver un letrero de bienvenida con dos picos gemelos ilustrados: «Bienvenidos a Twin Peaks, Población 51,201 habitantes».

El agente Cooper logra entrar por esa dimensión lateral que no está en las cartografías. Un atajo al borde de lo real. Un camino tras las apariencias cuyo vehículo son el desprendimiento y la sensibilidad. En ese sentido, la selección de un agente como Cooper ha sido un acierto incontestable. Su inteligencia radica en su amabilidad y en su inconsciente activo.

Su disposición y actitud me recuerdan aquella carta dirigida al General Francisco Carabaño, un 8 de octubre de 1828 desde la meseta bogotana, en la que Simón Bolívar escribiera: «El talento sin probidad es un azote» (Bolívar, 1828). Cooper es eso: una inteligencia con probidad, una atención y perspicacia cruzadas por una política del entendimiento.

La estructura social de Twin Peaks no es diferente a la de cualquier grupo humano postfilosofía griega. «La apariencia tiene más fuerza que la verdad y es árbitro de la felicidad» (Platón, trad. 1988, 365c). Así lo describiría Platón en el siglo IV a. C. Una apariencia que es manto protector, engaño y realidad seductora. Un estado social que oculta, para su supervivencia, los más bajos instintos del ser humano y, al mismo tiempo, su verdad: codicia aspiracional, envidias y pasiones desbordadas.

Es ahí, en el inconsciente de las sociedades, donde hace vida la verdad, lo real. Algo que las leyes apenas logran contener y limitar, pero que el arte, a veces, cuando quiere, logra visitar y devolvérnoslo como imagen abstracta o poesía.

«Acostumbrarse a las esquinas marginadas / se ha vuelto un trabajo de tiempo completo», nos recita Patricio S. Alejandro (2018), quien construye poesía desde la aspereza de una ciudad como Monterrey. Un lugar que atropella el sueldo mínimo, que transfigura servicio por servidumbre, acompañado de caguamas tibias de tanto esperar el bus y la suerte.

No olvides voltear a ambos lados, Patricio S. Alejandro (Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, 2025).

Como en Cooper, la palabra de Patricio surge en la periferia del capital, del sucio cotidiano al caminar las calles. Su poemario No olvides voltear a ambos lados (2025) lo recorre el olor a pega (Resistol), orín de cerveza y humo de plomo y metal, acompañado del sonido rebajado norteño, que hace fondo parejo para la fila, el camión, los charcos y la sellada de la tarjeta en la fábrica.

No es lo mismo ver la línea de gente esperando un impuntual bus que lo lleve a su casa, a vivir la línea tarde tras tarde a lo largo de la vida laboral: «Esperar el transporte público es otra forma de perder la vida» (Alejandro, 2018).

El agente Cooper posee esa capacidad de cruzar indiscriminadamente entre las apariencias y la trama sanguínea de un lugar que ha perdido la sensibilidad ante la muerte de una de sus habitantes. La suciedad invade su cuerpo, que por momentos respira lento, y lo atormentan las pesadillas. La muerte de Laura Palmer es como un vórtice donde todas las pasiones ocultas confluyen.

¿Es acaso el asesinato la cúspide de nuestra civilización? Me aferro a pensar que no, igual que Cooper, que Patricio. Pero «los búhos no son lo que parecen» (Lynch y Frost, 1990). Es un asunto de probidad.

Marcel del Castillo es artista, curador y docente. Vive y trabaja en Monterrey. Sus prácticas artísticas son espacios de especulación y juego entre documento y ficción. En la actualidad su trabajo se ha enfocado en la representación de las vinculaciones culturales al agua en México.
Referencias

Bolívar, S. (1828). Carta al General Francisco Carabaño, Bogotá, 8 de octubre de 1828. En Cartas del Libertador.

Lynch, D., & Frost, M. (Creadores). (1990-1991). Twin Peaks [Serie de televisión]. Lynch/Frost Productions; Propaganda Films; Spelling Television.

Alejandro, Patricio S. (2018). Recuerda voltear a ambos lados. Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

Platón. (1988). República (C. Eggers Lan, Trad.). Gredos. (Obra original publicada ca. 375 a. C.).

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