Valeria Salas Carrillo: respirar la memoria del azul

José Juan Zapata entrevistó a Valeria Salas, poeta y tallerista, sobre “La invención del azul”, su tercer libro, que se presentará próximamente en Monterrey.

julio 18, 2026

Con La invención del azul, su tercer libro de poemas, entrega una exploración de los límites de la conciencia, la lógica del espejismo, y una búsqueda de lo sagrado, planteado en una gran metáfora del color azul.

Por José Juan Zapata

Valeria Salas —poeta y tallerista, autogestiva, desértica y de mar— cuenta una historia en su newsletter, donde hace un repaso del proceso que significó escribir su libro de poesía La invención del azul. Y nos lleva a una noche en Zacatecas, donde un amigo le cuenta la teoría de que el ojo humano ve muy tarde el color azul en su historia, ya que es un color que no necesitamos para sobrevivir y hay poco azul en la naturaleza.

Y sin embargo, piensa Valeria, hay grandes masas azules que nos rodean: el cielo y el mar. Inalcanzable uno y escurridizo el segundo. Azul de lejanía y azul espejismo. Color símbolo. ¿Cómo se inventa un color? Dice la propia poeta: “nada era azul en la superficie / para encontrar el azul tuvimos que ir profundo / atravesar el miedo sedientas / volvernos heroínas del vacío: / con los ojos cerrados / nos sumergimos en la oscuridad / y una vez a oscuras los abrimos / deseamos la luz con toda nuestra fuerza”.

Portada, La invención del azul

De vuelta en la noche zacatecana Valeria tiene una idea. “Voy a escribir un libro que se llame La invención del azul”. “¿Y de qué se va a tratar?”, le pregunta su amigo. La respuesta es un “no sé” que esconde todo un viaje. Un ir y venir, no sólo del proceso creativo, donde casi abandona el proyecto para luego volverlo a retomar. También un ir y venir en cuanto a la poesía como exploración de uno mismo. ¿Qué mayor símbolo del autodescubrimiento que trazar el puente entre un ojo que desea ver un color, como si se hubiera hecho azul por su propia voluntad, y entre una exploración de los límites de la conciencia, y los recovecos de la espiritualidad?

Valeria Salas Carrillo es poeta. Nació en Torreón, en medio de esa gran meseta desértica que alguna vez fue mar. Estudió Filosofía en la Universidad Autónoma de Nuevo León y ha transitado caminos que van del periodismo a la búsqueda de sabidurías espirituales que escapan de los límites de la tradición occidental. Ahora vive en la costa de Oaxaca desde donde autogestiona su obra, imparte talleres y mira el mar.

Antes de La invención del azul publicó otros dos libros, todos ellos editados de manera independiente, Beats para encontrar el amor antes del fin del mundo (2016) y Yo, capricornio (2022). Escribió para la revista Noisey de Vice y ahora colabora con algunos ensayos para la revista digital Este País. También tiene un newsletter llamado Mientras se acaba el mundo.

Es justo en su newsletter donde explica un poco de este proceso. Su origen en aquella charla zacatecana, las idas y venidas, las reescrituras y las personas que colaboraron en su gestación, desde el diseño editorial hasta el texto de contratapa. Y nos deja pequeñas joyas que ayudan a descifrar este pequeño cúmulo de versos de mar y cielo:

“Es mi pequeño homenaje a la curiosidad humana. Mi manifiesto sobre la dignidad de la fantasía. Mi apuesta por el error sensible en la época de la claridad artificial. Mi abrazo a lo que de la infancia permanece en cada persona adulta. Mi bitácora de encuentros con Dios aquí en la Tierra, y de mis viajes por las varias dimensiones de mi conciencia. Mi rezo por el agua y por todo lo vivo”.

Hablo a menudo con Valeria y su intercambio, siempre cálido y luminoso, me brinda nuevas ideas y percepciones. Con el motivo de su libro no fue la excepción. A partir de sus propias ideas conversé con ella sobre este poemario que seguirá buscando a sus lectores en presentaciones en la Ciudad de México, Xalapa y Monterrey.

—En tu newsletter mencionas un concepto que te trajo el poeta Daniel Lipara, sobre la sílaba como célula. ¿De qué manera está presente esa exploración de la métrica clásica en un libro de poesía en apariencia tan libre como La invención del azul?

—⁠Creo que la métrica no le quita libertad al poema. Yo tenía esta idea de que las formas eran algo muy restrictivo y opresor. Pero cuando tomé el taller de Dani, “La ecología del poema”, lo vi desde otra perspectiva. Me di cuenta que en el ejercicio de escribir pensando en la forma, el cuerpo empieza a pulsar como el poema, y el tema no se busca a la fuerza, sino que fluye solito. Esa es la sensación que se quedó en La invención del azul. Aunque el libro sigue siendo verso libre, esta exploración pulsátil está presente. Además de que sí hay varios poemas que se resolvieron contando sílabas y rimando, y su pieza central es una sextina con eco de villanela.

—Mencionas también el concepto de azul como un espejismo, donde la realidad no es tan sólida como aparenta, ¿qué tiene ese concepto que decirnos respecto a la conciencia y el tiempo en tus poemas?

—No sé si hay una forma breve de responder esta pregunta, que es muy buena. Y eso es porque tiene que ver con la curiosidad central del libro. Quizá puedo decir que la conciencia es porosa y sus fronteras movedizas. Y que el tiempo no sólo es lineal y cronológico. Desde esas dos premisas exploré en La invención del azul.

—En el poema inicial del libro hay una referencia a Anne Carson. ¿Qué otras referencias y lecturas nutrieron el trabajo de La invención del azul?

⁠⁠¡Sí! El primer poema es una conversación con uno de Anne Carson que está en Autobiografía de Rojo. Otro libro que me acompañó estos años, y que supongo que se ha vuelto muy popular al pensar en el azul, fue el Bluets de Maggie Nelson. El Primero Sueño de Sor Juana, me inspiró a entregarme a hacer poesía de lo fantástico. Simone Weil, Héctor Viel Temperley y Rilke, son mi referente en la literatura como espacio sagrado o camino místico. María Negroni siempre. Al final me di cuenta que también El principito y su idea de mantener viva la imaginación y ver con el corazón, están en el espíritu del libro. También obvio, estuvo la influencia del taller de Dani, y de la voz y visión de Ezequiel Nacusse, otro poeta joven argentino, que me acompañó a escribir y ordenar los poemas hasta que hubo manuscrito.

—¿Qué momento de tu vida considerarías como el más azul, o que te vincule directamente con ese color?

—⁠⁠La primera infancia. El libro trae varias referencias a esta etapa. Ese poema que conversa con el de Anne Carson justo dice: todo en mí era azul. Todas mis cosas eran azules cuando nací y durante varios años. Me gustaba colorearlo todo de distintos tonos de azul en los libros para iluminar. No era mi color favorito: era el único. Ahora llevo varios años viviendo en la costa, así que mi vida sigue siendo bastante azul como el mar azul.


La invención del azul se presentó el sábado 18 de julio en Círculo de Poesía Libros (Xicoténcatl 270, Del Carmen, Coyoacán, CDMX) a las 19:00 horas.

Próximamente en Monterrey.

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