En sitio específico

En el momento en que esa tesis se escribía, en Monterrey también estaban sucediendo condiciones particulares e irrepetibles. Había una crisis, un cambio de paradigmas que ponían en un momento crítico la producción/promoción/contextualización del arte.

agosto 30, 2026

Por Eduardo Ramírez

El atractivo de las instalaciones efímeras reside, en parte, en despojarse de cualquier pretensión de representatividad durable, en imaginar lo que la exploración estética puede ofrecer no al concentrarse sobre un objeto o un espacio, sino en las relaciones inestables que ocurren entre los objetos, las personas y los espacios.

Néstor García Canclini

20/08/26. Soy antisocial. Las reuniones de más de 7, me abruman. Solo asisto a los eventos en que yo tengo cierta responsabilidad.

Hace unos días, en uno de estos eventos, me encontré a una exalumna. Tenía casi 30 años que no la veía. Al terminar su carrera se fue a estudiar una maestría a Nueva York y su práctica profesional la ha mantenida lejos de Monterrey. Pasó por aquí solo por unos días.

En la breve charla que tuve con ella recordamos su tesis y toda la experiencia que implicó hacerla fuera de la universidad y la ciudad.

El encuentro me llevó a releer esa tesis, resultado de un internado en la organización del evento binacional InSITE97 en Tijuana-San Diego. La lectura me llevó a un sitio específico, un momento crítico del arte contemporáneo y de Monterrey.

1.

Según la tesis, en esa época estaban cambiando algunos paradigmas en el arte contemporáneo.

Para empezar, la localización. En ese momento la geografía estaba remplazando a la historia como generador de valor cultural.

InSITE97 era un evento binacional de instalaciones temporales. En una fecha como 1997 la situación fronteriza entre México y Estados Unidos era crucial debido al recién firmado Tratado de Libre Comercio para Norteamérica (TLCN).

La zona Tijuana-San Diego era foco de una desigualdad y una hibridación cultural que dio paso a una serie de planteamientos teóricos sobre la cultura en época de globalización, “un laboratorio de posmodernidad”. Desde el libro Culturas Híbridas de García Canclini (1989) hasta El recurso de la Cultura de George Yúdice (2002) donde un análisis de InSITE ocupa el capítulo final.

La instalación para este evento de Marcos Ramírez Erre (Toy an-horse) se ha convertido en el símbolo de esta mutua penetración económico-cultural. 

El arte público, las instalaciones efímeras se convirtieron (junto con las bienales y ferias de arte) en un artefacto viajero eficaz para que las ciudades intermedias (ya no de los países) se insertaran en el circuito económico y financiero de la globalidad.

Había también cambios en los modos de producción. El artista en vez de abastecerse una tlapalería, ahora lo hacía en una ferretería (un Home Depot, aclara).

¿Qué ha cambiado desde entonces en el arte?

¿Si no lo público, hoy el arte está concentrado en el cuerpo, en cuestiones de identidad y género? ¿La relación con la ciencia, las formas de adaptarlo a los modos y procesos de creación y percepción de las nuevas tecnologías?

¿Más que crisis por cambio de paradigmas, asistimos a manifestaciones de manierismo y conservadurismo?

¿Los eventos más que laboratorios, se han institucionalizado?

2.

Todo arte es en sitio específico.

En el taller de un productor significa cosas totalmente distintas que dentro de una colección y otras diferentes si forma parte de un espacio público o si está en una colonia marginada.

El arte, además de en sitio específico, ¿es también en tiempo específico?

¿Monterrey en 1997 representaba un sitio específico? ¿Con qué características?

En el momento en que esa tesis se escribía, en Monterrey también estaban sucediendo condiciones particulares e irrepetibles. Había una crisis, un cambio de paradigmas que ponían en un momento crítico la producción/promoción/contextualización del arte.

Surgían apoyos descentralizados para la producción y espacios para la exhibición de los jóvenes egresados de las escuelas de arte formados en las carreras que a principio de los noventa se crearon. Había galerías dedicadas exclusivamente dedicadas a la exhibición y promoción del “arte joven”. Y otras lo empezaron a ver como posibilidad importante para el mercado local.

Las instituciones culturales estaban en transición. La Bienal Monterrey-FEMSA cambiaba las bases de su convocatoria, CONARTE recién empezaba sus funciones, MARCO cambiaba de director, de Consejo Administrativo y patrono.

3.

¿Qué sitio y momento específico vive el arte en Monterrey actualmente?

Casi treinta años después las carreras de arte han cerrado, los espacios independientes también escasean después de haberse institucionalizado. Casi todas las galerías también cerraron y ese hueco entre la producción y el acceso al mercado se está llenando por otros medios y mecanismos.

Los productores que entonces eran “emergentes”, hoy gozan de u optan a becas del Sistema Nacional de Creadores, es decir se han vuelto el canon.

De la decena de autores y espacios donde se escribía sobre arte, hoy no pasan de dos.

La Bienal FEMSA abandonó la sede de Monterrey y cambió sus políticas de exhibición. MARCO está tratando de sortear la crisis financiera que la pandemia y el cambio de Consejo le ha dejado. A nivel de promoción cultural del Estado hay desgaste, duplicidad de funciones entre Secretaría y Consejo. Parece además un abandono o relevo en cómo el Estado quiere capitalizar para la ciudad sus esfuerzos de producción cultural a través del estudio Tierra Incógnita, economía creativa en Nuevo León, elaborado por el Consejo Nuevo León para la Planeación Estratégica (2024). 

¿Si todo arte es en sitio específico, entonces todo arte es efímero?

¿Es lo mismo ser efímero, ligado y haciéndonos conscientes del aquí y el ahora, que buscar tendencias momentáneas, ese llamar la atención hacia temas insustanciales solo para distraer y evitar una reflexión más profunda?

¿El sitio específico —Monterrey, sus encuentros y conversaciones— ha regresado a ser un lugar conservador, reproductor de formas aceptadas y probadas (aunque no dejen de ser “contemporáneas”)?

¿La producción artística y cultural debe abandonar sus pretensiones de trascender más allá, ya no de las rutas y circuitos internacionales que hoy, por las redes, ha trazado atajos y senderos deslindados; sino una trascendencia no necesariamente en el tiempo, sino simplemente una trascendencia de sentido que transforme críticamente la experiencia actual? 

Lo cierto es que es otro sitio específico el que le da sentido a la producción artística. Esa plática en particular me permitió vislumbrar algunas redes que se constelaron en 1997 y que permitieron —a quienes pudieron aprovecharlas— trascender su espacio específico y resonar a otras escalas.

Residencia artística colectiva. Frontera desde Estados Unidos, INSITE97
Eduardo Ramírez es editor, autor, maestro y asesor de proyectos. Escribe porque no aprendió a andar en bici y ve la televisión tratando de entender al ser humano y no aburrirse. Editó velocidadcrítica de 2000 a 2007. Publicó los libros El Triunfo de la cultura y El Cuauhtémoc de Troya. Ha escrito columnas y capítulos de libros en México y España. Lo han corrido de todas las universidades de Monterrey.

Fotografía: Residencia artística colectiva, Frontera desde Estados Unidos, INSITE97: https://insiteart.org/insite97

Portada: Dante Muñoz | Pexels.

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