Por Xel-Ha López Méndez
Amor de verano
La abuela de mi amiga
enterró su silla
en la arena de la playa
la abuela de mi amiga es una montaña
y se hunde poco a poco
con el propio peso de su contemplación
y el agua
va y viene
para labuelademiamiga
el amor entre mujeres
es algo nuevo
como la mar
labuelademiamiga
nos dice
“yo trato de entender cómo
algo tan inmenso e impredecible
puede ser también hermoso”
abajo del mar
continúan los volcanes
la tierra no
se termina nunca
¡Marie Tharp!
agrego
para verme más lista o
tal vez como otra manera
de decir ‘amor entre mujeres’
pero
“yo trato de entender tanta hermosura”
irrumpe
esta volcana de carne
en su silla de madera enterrada
en la arena como arena
frente al mar
la abuela de mi amiga
ya lo sabe
todo
todo
lo sabe ya
mientras el sol se mueve
mientras la tierra se mueve
mientras
le ayudamos a levantarse
a esta montaña
para venir con nosotras
un rato a la enramada
a comer mango.
Canción para mis lonjas
“No todas podemos ser Zendaya [y qué bueno]”
—dos chicas en la ruta 204
yo siempre fui gorda
ahora no me importa
pero antes
sufrí
ser gorda en los 2000 era un crimen para el ojo
los pantalones a la cadera
el peor corset que tuve
vomitar no me hizo más delgada
pero estaba de moda
que se vieran los huesos
y una niña con panza
lloraba sentada en la tienda de ropa
en el probador
sin querer salir nunca de ese cubo
sin saber que allá lejos estaba
también la arruga la celulitis la estría
la asimetría de la teta
los pelos
la triste blancura bronceada inconseguible
la clavícula de adorno
yo siempre fui gorda
pero ahora los chicos me miran porque la carne está cara
o porque soy
menos triste o más cínica o más puta
y me importan un carajo los chicos
como las tallas chicas
y me desparramo
y se siente delicioso
tocarme las carnes
comprender en ellas el peso de mi cuerpo
la gravedad
como ley y como fuerza.
Soñé que hacíamos la revolución después de un beso de cinco
el corazón de mis amixes es un zeppelin
donde todxs caben
y no piden boleto
y en la entrada no hay nadie
ni pedro, ni juan, ni los perros
de tres cabezas
que muerden las orillas de los cheques
cada fin de mes en las ciudades
nadie paga renta porque después
de un beso de cinco
la dueñidad no existe
solo el amor y el llanto
de la felicidad desparramada
como nosotras en licra
sabrosas mamacitas picafresas
nos encontraremos juntas
para preguntarnos cosas
¿qué significa este objeto?
diremos de las armas
y haremos de las balas viejas joyería para las plantas
regresaremos todo metal a la tierra profunda
mis amixes y yo
nadaremos encueradxs
en las nubes
rodearemos el zeppelin de nuestros corazones
como un fuego primitivo
como un sol.
Dicen los que saben
que solo descubrimos el mundo que buscamos
y es triste
eso
pasar por la lluvia
sin ser salpicados por un charco.
Todos los volcanes vomitarán sobre los hombres algún día
Mi amiga sostiene mi cabello
me cuida y me acaricia su cuidado
ya no hay nada más que echar afuera
no hay ni saliva en esta boca
puro aire duro
apretando el diafragma
pura flama
puro viento caliente
puro aliento sucio.
La escritura ¿así nace?
¿como un fuego?
Xel-Ha López Méndez (Guadalajara, 1991) es poeta, jardinera y educadora. Actualmente viviendo y trabajando en territorio Anishinaabe.
Poemas del libro Beso de tres (Medusa, 2024). Amor de verano y Dicen los que saben, poemas inéditos.
Imagen: Daan Stevens: Pexels



