EL CÍRCULO en la arena, el
que no
grano de
grande
hay,
sí sens, no nens
el habla sin sentido
qué es
esto: menos que
esto, eso
NEGRO EL. Aún aquí hablo
el abismo,
el instante
dentro de la caída
pero
ya no guardas
el hueso,
el familiar aceite nocturno
cargando un destino,
el nombre
mancha
que en el centro
asombrado del cuerpo
maduraba la duda –
ella, en sí
la respuesta
HÖLDERLIN
Pro-
fiere
la palabra,
refiere
la herida
NEGATIVO DE RICARDO REIS
Bocas moradas (no
de vino),
sobre la testa
blanca crece la yerba
No te llamo Lidia: nada
sabemos sobre el río de las cosas
OCUPADO. Señales inter-
caladas de conversación ninguna ni
sombra de voz,
la cólera
enroscada en la serpiente en espiral,
ramos de cifras ardiendo en los dedos
Estar, no-estar: tres estrellas
de espera zumban por ti,
tres estrellas se niegan sonando,
posibilidad de ser
si
ocup-
ocupado. Intentar de nuevo
PODER, yerbas de la palabra
Rara arboleda
aquella que enreda
azar y error
hacia su meta:
la piedra y la flor
fracturadas en la misma boca
Aflorar de la roca –
promesa, metáfora
A JOÃO CABRAL DE MELO NETO
solo decir
lo que sé
y dudo saber, la sal
por la mano
del río-sin
respuesta –
un lujoso decir, de vagar sin oleada
y vaga, fluvial, no aliterado;
un decir repetido en la diferencia,
cenagoso, semi-dicho, en No cerrado;
o lo no-dicho, ríos sin discurso,
nombre por decir o decir empedrado;
decir sí lo raro y claro del poema,
decir difícil y atravesado, con margen
de error
ENTRELUZ. El halo bruno de la corona
devora el ojo, lo siniestro
(Digo: esto es mi cuerpo
escrito, el doloroso texto
entrevisto en el fulgor de la carne,
una herida)
Inocencia de la mirada, descanso
al sexo,
tu V-revelada –travesía
4
Aludir, aludo:
planto médulas
Mis dédalos dedos de miedo
prometen contacto
Intento. Ágrafa,
la marginal vagina
subsiste al gráfico paréntesis
Aunque la mano señala tu centro, tu
último grito de ti –de ti, verdaderamente
(Del libro A fala entre parêntesis,
poema escrito con Max Martins)
LOS PATIOS
Hay un cráneo de burro enterrado en el mundo.
Cezar Teixeira
Los patios del mundo
no están en el mundo. Los patios
– arquitectura de la mañana – es la tarde
que el cuerpo no regula
o
un soplo que a tierra coagula
en otra tarde expulsada de la esfera.
II
(Un beso de lepra conduce
el planeta:
siete nuevos gallos muertos: el gaznate
y el cuchillo adentro del día.
El Ecuador es una línea clavada en la carne de la ciudad)
III
En estos días de odio oscuro
tengo un brazo en el escudo
y la espada en la claridad. Tengo
la mano en la frente de la noche,
fecundando la noche
con los gametos de la electricidad.
Cargo en el cuerpo la médula del árbol
– animal de frutos. Bautizo la ciudad:
Santa Maria de Belém del Gran-Pará
yo te olvidaré en la Plaza de la República
Lejos del Fuerte y de los cañones
sin tus ingleses anticuarios de la Biblioteca Pública,
cerca de los Correos y del funcionario,
en la esquina de la Riachuelo,
en la 1° de Marzo,
en la zona.
IV
Vagaré por la inexistencia de la ciudad,
sobre los tejados
(nunca más por los de la Palmera
que olían a pan,
y hoy resisten en otra tarde) de la ciudad,
sobre la vida que transpira en la piel de la edad
de mis 20 años
de poeta,
de aprendiz de arquitecto,
muchacho de sueño
y huesos en el universo de un patio del Norte.
Vagaré taciturno entre los mangos
con el corazón exiliado de la ciudad
(tal vez en un patio de otro país),
como los gases nocturnos desprendidos de los molinos de nueces
persiguiendo las nubes llevando una esperanza obrera;
como un hombre y otro hombre
(a las dos de la tarde);
un hombre y su sueño, un
Brasil, un brasileño.
V
(La vida en huelga
en la nieve del corazón. Un hombre (con su vida) bebe.
Ríe,
dentro del Bar del Parque.
Veinte minutos después, va al baño y se suicida.
Una mujer (con su hijo) llora en algún rincón de la ciudad).
La vida en huelga en la nieve del corazón.
VI
Sin embargo, existe un universo de estrellas
y rosas perdidas en un patio,
con sus gallos matutinos y aromas de café al fuego.
Otro universo, diverso,
los patios de la ciudad
de cercas paredes y muros: geografía escolar.
Un tercero, el indigente universo de la miseria
– sol de gusanos –
patios del mundo (que no están en el mundo,
sino en aquella barriga hinchada del niño nigeriano
o de Nicaragua,
y, con certeza, de aquella que vive en el Norte de Brasil),
lágrima de fierro.
Todos, aun así, patios del hombre.
Pues, el mundo es grande,
el patio es grande.
Mi madre murió a los 48 años;
mi padre a los sesenta. Una piedra,
la perra murió en la ruina.
Murió João: cáncer;
Carlito se suicidó
(joven joven).
Abílio murió, nunca más. Márcia,
Jane. Zeca, en Río.
El esqueleto del volkswagen se oxida
histórico en una playa de Paraíba.
(Enfrento prematuro la edad
donde mis dientes estarán en un álbum
y perdidos para siempre
(¡no sé dónde no se dónde, mi dios!)
y tendré un recuerdo y una silla,
cerca de la ventana).
Traducción de Sergio Ernesto Ríos



