Poemas de Daniel Faria

Selección de poemas del escritor Daniel Faria (Baltar, 1971-Porto, 1999) con traducción de Sergio Ernesto Ríos.

agosto 20, 2026

Por Daniel Faria

El hijo es el carrusel alrededor de la madre

El carrusel en el corazón de la madre

La luz de los carruseles y la música

Y lleva a la madre en su caballo

El caballo gira alrededor viudo

La madre es la fiesta siempre en luto

Por eso aviva la luz como quien se sumerge en ella

Y conoce la oscuridad como quien ya solo relumbra

En el niño

Y busca un brillo, el metal que no oxida

Ellos son una ruleta en vueltas sucesivas

El tambor de un revolver

La explosión de una bala repentina

La viudez es un hoyo en el centro de la cabeza

La familia es un hoyo absurdo sobre la casa

—una gruta sin acceso—

Hay un cadáver en los ojos del azar

Apesta a pólvora como el instante que dispara

Y está inmóvil como un día sin salida

El carrusel tiene un caballo que galopa

El niño tiene las riendas y espera

La edad de la despedida

(De Homens que são como Lugares mal Situados)

Hombres que son como lugares mal situados

Hombres que son como casas saqueadas

Que son como sitios fuera de los mapas

Como piedras fuera del suelo

Como niños huérfanos

Hombres sin huso horario

Hombres agitados sin brújula en que reposen

Hombres que son como fronteras invadidas

Que son como caminos atrincherados

Hombres que quieren pasar por los atajos sofocados

Hombres sulfatados por todos los destinos

Desempleados de sus vidas

Hombres que son como la negación de las estrategias

Que son como escondrijos de los contrabandistas

Hombres encarcelados abriéndose con cuchillos

Hombres que son como daños irreparables

Hombres que son sobrevivientes vivos

Hombres que son como sitios desviados

Del lugar

Hombres que son como proyectos de casas

En sus balcones inclinados al mundo

Hombres en los balcones destinados a la vejez

Demasiado deteriorados por las intemperies

Hombres llenos de vasijas esperando la lluvia

Detenidos a la espera

De un compañero posible para el diálogo interior

Hombres muy ensimismados en un modo de ver

Un mirar fijo como quien viene caminando al encuentro

De sí mismo

Hombres tan mal preparados tan desprevenidos

Para recibirse

Hombres bajo la lluvia con las manos en los ojos

Imaginando relámpagos

Hombres abriendo fuego

Para secar el rostro para cerrar los ojos

Tan mal preparados tan desprevenidos

Tan confusos a la espera de un sistema solar

Donde sea posible una sombra mayor

Hombres que trabajan bajo la lámpara

De la muerte

Que cavan en esa luz para ver quien ilumina

La fuente de sus días

Hombres muy doblados por el pensamiento

Que llegan despacio como quien corre

Las persianas

Para ver en lo oscuro la primera primavera

Hombres que cavan día tras día el pensamiento

Que trabajan en  la sombra de la copa cerebral

Que podan la piedra de la locura cuando aplastan las pupilas

Hombres todos blancos que abren la cabeza

A la búsqueda de esa piedra definida

Hombres de cabeza abierta expuesta al pensamiento

Libre. Que llegan despacio a abrir

Un lugar donde amanezca.

Hombres que se sientan para ver una mañana

Que excavan un lugar

Para la salida.

No levantemos a los hombres que se sientan a la salida

Porque se mueven en sus caminos interiores

Equilibran con dificultad una idea

Cualquier cosa demasiado nítida, semejante

A una hoja vacía

Y ponen nidos en los árboles para liberarse

De la jaula terrible, invisible muchas veces

De tan dura

No nos acerquemos a los hombres que ponen sus manos en las rejas

Que recargan la cabeza contra los hierros

Sin otras manos en que agarrar sus manos

Sin otra cabeza en que recargar el corazón

No los toquemos sino con los materiales secretos

Del amor

No les pidamos entrar

Porque su fuerza se apagó y su espera

Es la fe inquebrantable en el misterio que inclina

A los hombres hacia adentro

No los levantemos

Ni nos sentemos al lado de ellos. Sentémonos

En el lado opuestos, donde ellos pueden venir para erguirnos

en cualquier instante

(De Homens que são como Lugares mal Situados)

PIEDRA DE SÍSIFO I

Carga el agua amotinada

En los ojos de Narciso, pequeño Sísifo,

Pequeña luciérnaga adentro de la roca

Pequeña luz adentro del prodigio.

Rueda la semilla, sosiega en las terrazas

El viaje siempre repetido

De dar vueltas la piedra es redonda

La vida

PIEDRA DE SÍSIFO II

Ahora mediré el tiempo

Por la vara erguida al mediodía

Por la arena descendiendo el corazón

Y el sueño

Por la ceniza en el cabello de Jacob

Por las agujas en el regazo de Penélope

Ahora lavaré mi rostro

Sin perturbar los círculos del agua

Mediré el tiempo por el peso de la piedra

De Sísifo, cerca de la cima

Y por el musgo que dificulta

La firmeza de sus pies

Partiré solo en el viaje

Sin ninguna piedra o senda repetida

Y en el tiempo repetido hallaré una salida

Una mañana después de una mañana

(De Explicação do labirinto)

Traducción de Sergio Ernesto Ríos

Daniel Faria (Baltar, 1971-Porto, 1999). Realizó estudios de Teología en la Universidad Católica Portuguesa de Porto. Graduado en Estudios Portugueses en la Facultad de Letras de la Universidad de Porto. Falleció el 9 de junio de 1999 a punto de concluir el noviciado en el Monasterio Benedictino de Singeverga. Publicó los libros: Uma Cidade con Muralha (1991), Oxálida (1992), A Casa dos Ceifeiros (1993), Explicação das Árvores e de Outros Animais (1998) y Homens que são como Lugares mal Situados (1998).  Su obra reunida, bajo el título de Poesia, fue publicada en 2012 por la editorial Assírio & Alvim y la edición estuvo a cargo de Vera Vouga.

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