Por Monserrat Carrión
Hace unos meses, en el taller de crítica de arte (CONARTE) impartido por la artista visual y escritora Violeta Estefanía Ruiz, leímos, discutimos y practicamos formas de pensar y plasmar ideas reflexivas, basándonos en textos sobre estética, contemporaneidad, sociología y posestructuralismo. Exploramos el ensayo, la reseña y la crítica, analizando el significado dentro de una cultura caótica, como la nuestra . En una de las últimas sesiones, una compañera citó a Rita Segato: “Nos han robado el tiempo y con el tiempo se fue el arte y el placer de conversar”. Inspirada por esta reflexión, escribí mis impresiones sobre la cuarta edición del Premio Estatal Arte Nuevo León, que confronta radicalmente la erosión de nuestra humanidad contemporánea.
Esta muestra es un manifiesto sobre la pérdida de la mirada crítica y de la pausa necesaria para sentir y dialogar. Las obras presentadas reclaman tiempo y exigen la reconquista de nuestro propio cuerpo. En sus ensayos, bell hooks habla de la mirada opositora —ese acto de ver como resistencia— de reivindicar el derecho a observar desde el margen, desafiando la hegemonía cultural. Las obras de esta muestra, como “Downhill” de Alberto Viloria Olvera y “Birthing” de Ana Sofía Ayarzagoitia Cantú, convocan esa mirada: enfrentan al espectador con la urgencia de mirar de nuevo y de hacerlo profundamente. Estas piezas nos lanzan preguntas sobre el tiempo que nos consume y sobre el renacimiento que buscamos en un mundo que ha olvidado cómo detenerse y escuchar.

El arte contemporáneo, como proponía Susan Sontag, tiene el poder de devolvernos el cuerpo y de desacelerar nuestras mentes para que podamos volver a habitarlo. En un contexto como el de Monterrey, donde la economía y la eficiencia han relegado la reflexión cultural, este premio es un acto de resistencia. La cultura de la prisa, denunciada por autores como Byung-Chul Han, nos ha robado la posibilidad de habitar la experiencia estética en su plenitud. El arte no es solo contemplación, también es subversivo.
“La mirada crítica es una forma de activismo”, decía hooks, y en cada pieza de esta muestra hay un llamado a ese activismo, no es gratuito que la selección curatorial estuviera a cargo de Ariadna Ramonetti. En un mundo saturado de imágenes y palabras vacías, el arte se convierte en un lugar donde el tiempo recupera su densidad, donde las imágenes vuelven a tener peso y donde la conversación trasciende lo superficial. Obras como “Iré a un campo fértil donde poner las palabras” de Mayra Silva ofrecen la esperanza de que aún es posible sembrar un diálogo que ha sido interrumpido, pero no destruido. “Amar no es llenar los espacios vacíos” de Paola Cedeño (Amatoria) surge de una pérdida amorosa, que llevó a la artista a borrar a sus exparejas de fotografías, explorando el vacío y la ausencia. El filme presenta imágenes de gestos amorosos de películas y obras de arte, mientras que el texto responde a la pregunta “¿Esto es amor?”.

Para Hélène Cixous, escribir es también una forma de ver. Crear arte es un acto de mirar con intensidad, de dar forma a lo que se escapa entre las grietas del tiempo. Cada artista en esta muestra es un narrador de imágenes, alguien que nos devuelve la posibilidad de detenernos y de observar más allá de la superficie.
En Monterrey, donde la productividad amenaza con aplastar el arte y el diálogo, esta exposición fue un llamado a vivir el tiempo, la capacidad de sentir, de conectar y de conversar. La cultura, hoy, requiere espacios donde la prisa sea desafiada, donde el arte nos recuerde que estamos vivos, que seguimos aquí.
Como sugieren Segato, Sontag, hooks y Cixous, recuperar la mirada, el cuerpo, el tiempo y, finalmente, el arte. Al reactivar nuestra capacidad de mirar-nos y sentir, tejemos un espacio de luz y sombras propicio para conectar. En este acto de ver y ser vistos reside nuestra humanidad: ser quienes somos para auto observarnos y dialogar.
Lucía Monserrat Carrión (San Nicolás de Los Garza, 1985) es artista visual y gestora sociocultural. Su actividad se ha centrado en la difusión del arte como un medio de conexión y transformación. En 2020, fundó Carrión Agencia de Arte, un espacio dedicado a promover el talento multidisciplinario de artistas, ofreciendo una plataforma de exhibición y talleres que abarcan desde la pintura hasta la poesía, danza, teatro, fotografía y cine.
Fotos: CONARTE Nuevo León.



