Recitar el catálogo de Home Depot

Y ahí está el punto de nuestro tiempo: cómo acercarse al arte como estrategia de imaginación en un mundo de imaginaciones homologadas.

junio 4, 2026

Por Marcel del Castillo

Hace algunos días asistí a la presentación de una nueva exposición en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO): La petite mort, del artista mexicano Gabriel de la Mora. La charla previa de presentación, que a veces se torna agotadora, comenzó con una larga intervención de Tobias Ostrander, quien estuvo a cargo de la curaduría; ya desde ahí se asomaba un tono y un relato concentrados más en la expertise del artista que en otra cosa.

Y digo agotadora porque, desde hace un tiempo, estas charlas previas de las exposiciones que se hacen ante un público específico (miembros honorarios, donadores, comunidad artística, autoridades, etc.) funcionan más como una sesión que busca justificar por qué ese artista y esa exposición. Rozan, muchas veces, la clase magistral que busca establecer interpretaciones previas desde la curaduría, la autoridad del museo o la academia, sobre los temas y significados que aportan el artista y las obras a exhibir. Relegan la experiencia artística a un paseo de confirmación, donde los espectadores reafirman lo dicho en la charla previa al ver las piezas y comprobar la calidad profesional del artista.

Esta práctica, más cercana a un ritual del narcisismo museal y del artista, es desgastante. No es una práctica nueva; podemos trazar su ejercicio desde los Museos Capitolinos de Roma hasta nuestros días. Pues parten del hecho de que el museo es una autoridad que no solo tiene el poder de legitimar y difundir una obra, sino de establecer el sentido de esa obra y las rutas de entendimiento que se deben aplicar y guiar, bajo su infraestructura institucional y su ejército de académicos y guías que vienen a comprobar los significados sellados como control de calidad de lo que se presenta. De hecho, en los programas públicos que la misma institución fomenta sí se abren posibilidades significativas, pero en términos de difusión, publicación y promoción es un contenido de segunda mano para el museo, un conocimiento lateral que no termina de permear a los públicos ni se subraya en la comunicación institucional.

Hace unas cuantas charlas atrás vivimos una situación particular, pues la directora y curadora del museo, Taiyana Pimentel, al presentar junto a Teresa Margolles la exposición ¿Cómo salimos?, se dejó llevar por su profunda investigación y pulsión crítica sobre el trabajo curatorial de esta exhibición. Esto inevitablemente la llevó a una saturación de interpretaciones que incomodaba a la propia Margolles, quien en repetidas ocasiones le pedía que parara y dejase que el público se acercara a las obras y buscara sus propias experiencias. Justo esta tensión que se presentó me parece el síntoma de una práctica de algunos museos y artistas de transformar las charlas previas en una especie de recital de un catálogo de Home Depot.

En el caso de Gabriel de la Mora, un artista de un rigor profesional y técnico impecables y admirables, su charla con el curador se tornó en una descripción de materiales y sus respectivos usos, con apenas algunas señas hacia lo que provocaban sus investigaciones materiales y hacia dónde podían llevarnos en términos imaginativos.

Y ahí está el punto de nuestro tiempo: cómo acercarse al arte como estrategia de imaginación en un mundo de imaginaciones homologadas. Y para ello son sustantivos estos «Cuestionamientos al virtuosismo técnico como condición necesaria del arte», como menciona la filósofa Andrea Soto Calderón (2020). Supera la necedad o postura crítica, es una urgencia pensar el arte más allá de sus formas y materiales; liberarnos del imperio de los conceptos con sentidos establecidos para proponer, desde sus experimentaciones y paseos lúdicos, otras imaginaciones.

El problema de aferrarnos a los materiales como discurso o narrativa artística es que nos apoyamos en sentidos conceptuales muy remarcados en la cultura, simbologías fáciles y estereotipadas, más cercanas a la descripción de los beneficios de utilizar un material específico en la remodelación del baño que un experto en Home Depot nos pueda recitar, comentándonos las bondades, texturas y facilidades de su aplicación en nuestro hogar en comparación con otros materiales. Eso por un lado; y por el otro, que el detenernos exclusivamente en esos materiales potencia el vacío significante de la obra y se limita a una descripción formal dogmática, que bien podemos ubicar en el temprano siglo XX hacia atrás, o en los mostradores de una ferretería del hogar.

Se pierde, entonces, la posibilidad de que estos materiales potencien imaginarios y mundos paralelos, para lo cual la experiencia de los espectadores es un ingrediente fundamental.

Las charlas previas a las exposiciones bien pueden funcionar como maquinaria de significados, una suerte de laberinto conceptual y sensible que nos permita descubrir y explorar las obras que el artista propone y que el curador guioniza. En el caso de Gabriel de la Mora, profundizar en eso mismo que la síntesis curatorial propone: «La muestra se organiza en seis núcleos —el cuerpo, la borradura, el calor, el filo del deseo, el tacto y el placer del espectador—»(MARCO, s.f.). Interesante hubiera sido detenernos a pensar y sentir la borradura como un trazo sensible que surge de una investigación artística, pero que cada uno de nosotros en el auditorio puede dejar fluir dentro de sus propias experiencias para, desde ahí, ver la obra de Gabriel y proyectarla en su propia imaginación. Esto haría de la charla una experiencia complementaria de acompañamiento y no de mandamiento.

Marcel del Castillo es artista, curador y docente. Vive y trabaja en Monterrey. Sus prácticas artísticas son espacios de especulación y juego entre documento y ficción. En la actualidad su trabajo se ha enfocado en la representación de las vinculaciones culturales al agua en México.
  1. Soto Calderón, A. (2020). La performatividad de las imágenes. Metales Pesados.
  2. Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey [MARCO]. (s.f.). Gabriel de la Mora: La petite mort. https://www.marco.org.mx/exposiciones/gabriel-de-la-mora-la-petite-mort/

Foto: Jorge Urosa | Pexels.

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